La postura del gobierno de Zacatecas frente al sindicalismo que se mueve y que, además, lo hace fuera del cauce oficial, es la postura propia de una clase política local que desde hace buen rato menosprecia la vocación y el oficio político como atributos indispensables para participar en la conducción de un estado. Los zacatecanos … Leer más
La postura del gobierno de Zacatecas frente al sindicalismo que se mueve y que, además, lo hace fuera del cauce oficial, es la postura propia de una clase política local que desde hace buen rato menosprecia la vocación y el oficio político como atributos indispensables para participar en la conducción de un estado.
Los zacatecanos nos mantenemos como en los años ochenta del siglo 20 cuando estalló el conflicto laboral que desembocó en la migración a otras tierras de la maquiladora de ropa Acapulco Fashion dejando a la sociedad dividida en dos posiciones irreconciliables: la que creyó firmemente en que la lucha de los trabajadores fue una acción irresponsable contra una fuente de trabajo en un ámbito de generalizado desempleo y la que juzgó intolerable los rasgos de explotación sobre los trabajadores que el conflicto puso al descubierto.
Evidencia de lo anterior la encontramos en el diferendo que mantiene la empresa de origen Japonés Yusa con una parte de sus trabajadores dónde encontramos la repetición del esquema de actuación del pasado:
a) La empresa se cierra a toda negociación y recurre al garrote del despido laboral a los demandantes que han sacado a la luz sus críticas condiciones de trabajo como son jornadas de 12 horas, ritmo intensivo con sólo media hora para comer, contacto con sustancias peligrosas para la salud, raquitismo salarial, etcétera; además del consabido amago de retirarse.
b) El grupo inconforme parece tener de su lado la razón pero no la fuerza al no lograr hacer participar a su lado a una mayoría de trabajadores probablemente amedrentados por el riesgo del cese y bajo el aparente control de un sindicato pro patronal que no da señales de vida ni para conjurar el fantasma del cierre de la fuente de trabajo.
c) El gobierno reacciona responde confundiendo el síntoma, encuentra el origen en agentes externos a los trabajadores y se pone de lado de la empresa dando verisimilitud al amago del cierre de la fuente y al desaliento a las inversiones.
La clase gobernante sigue dando respuestas carentes de mirada de conjunto y largo plazo, reaccionando, no previniendo ni corrigiendo, renunciando a conducir la política laboral en el estado, especialmente en lo referente a las inversiones foráneas.
La industria de la maquila es lo que tenemos al alcance merced a la demanda de las industrias instaladas en estados vecinos, desde luego, los zacatecanos hubiéramos preferidos que en vez de que aquí se instalen proveedores de auto-partes aquí se fabricaran autos, camiones y tractores y que en todo caso las partes componentes llegaran de otros estados pero el proceso industrializador no se dio así cuando menos por lo pronto. Así las cosas, no conozco a nadie que puesto a escoger entre contar con los mal retribuidos empleos generados por las empresas maquiladoras y no contar con nada, prefiera esto último.
La política local tiene que ocuparse de proteger el empleo mediante una actitud pro-activa para coadyuvar a la permanencia de los fuentes de trabajo mediante la búsqueda conjunta de estrategias encaminadas a resolver necesidades concretas de las empresas instaladas como es el de abatir la rotación de personal, circunstancia que conspira contra la capacitación y la productividad.
La política local debe hacerse cargo de que la remuneración justa al trabajo asalariado es oxígeno para la salud de la economía en general, no solo justicia social. Conscientes de ello, los gobernantes deben hacer cumplir la ley para que excesos como los denunciados por los trabajadores de Yusa no se presenten y cuando se presenten que a los que así abusan les salga más caro el caldo que las albóndigas.
Hasta ahora, las autoridades del trabajo quedan mucho a deber y aunque estas sean de jurisdicción federal a los que gobiernan el estado les compete no permitirles que se hagan que les habla la Virgen.
Cada que se presentan conflictos laborales los gobiernos en turno en automático reflejo declaran a favor de los patrones sacrificando su ubicación por encima de las partes derivada del legítimo poder, semejante comportamiento ha facilitado la instalación temporal de capitales logreros que operan sin el más elemental sentido de reciprocidad con pueblo y gobierno y no es remoto saber que su comportamiento logrero no es en todas partes dónde se asientan sino nada más dónde se lo permiten.
Yusa es el síntoma, no la enfermedad. Pagamos el costo de tener como clase gobernante a una buena cantidad de ajenos al rigor de la política sin preparación, vocación ni experiencia acumulada y de eso todos somos responsables.
Los destinos colectivos dependen de la calidad de los políticos aquí y en China.
Nos encontramos el lunes en El Recreo.
Imagen Zacatecas – J. Luis Medina Lizalde