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¿Quién quiere ir a misa?

El Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús es uno de los edificios más representativos de Zacatecas.

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   |  22 octubre, 2020

Para el año de 1857, durante el imperio de Maximiliano, el templo se usó como escuela. | Fotos: Carlos Montoya.

ZACATECAS.- La avenida Juárez es una de las más emblemáticas del primer cuadro de la ciudad, por su riqueza histórica y su belleza enmarcada por los inmuebles que la conforman, donde resaltan los balcones de hermosas herrerías y, por su puesto, los acabados de cantera rosa.

Uno de los edificios más representativos y el más imponente que actualmente ahí se ubica es el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, donde está expuesto el Santísimo Sacramento los 365 días del año.

Su historia data de 1743.

El historiador de la Diócesis de Zacatecas, Bernardo del Hoyo Calzada, da cuenta que en 1743 el bachiller Marcos Miqueo y Luna, con el propósito de hacer una nueva capilla para la hermandad junto con otras personas de la política y de la iglesia, elaboran una petición al obispo de Guadalajara para construir el recinto.

La solicitud les fue autorizada y la capilla llevaría por nombre Preciosa Sangre de Cristo, siendo el primer director Miqueo y Luna.

Inicialmente era sólo una capilla y con el tiempo llegó a ser el templo que ahora es.

Para 1820, don Luis Sánchez, quien era hermano de José Francisco Sánchez, hermano del entonces rector del colegio San Luis Gonzaga de Zacatecas, erigió sobre la capilla un templo que se llamó la Santa Escuela de Cristo.

En 1820 se erigió, sobre la capilla, el templo.

Durante las Leyes de Reforma en 1857 este recinto religioso fue incautado a la iglesia durante algunos años y utilizado como escuela para adultos, hasta que se constituyó el imperio de Maximiliano, donde se conformó la Diócesis de Zacatecas, sin embargo, al caer el imperio la iglesia volvió a pasar a manos del Estado.

En 1905, el entonces obispo, José de Jesús Alba y Franco, reconstruyó el templo y contrató al arquitecto Dámaso Muñetón para construir nuevos altares, que son los que actualmente se exhiben, mientras que encargó figuras al escultor Macario Armas, originario de Nochistlán, pero radicado en Aguascalientes.

Ya para 1950 abrió sus puertas tal y como se conoce hoy.

Estas figuras fueron la del Sagrado Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque, San Joaquín, Santa Ana, San Juan Evangelista, Jesús Nazareno, San Ignacio de Loyola, San Francisco de Sales y San Antonio de Padua.

Asimismo, se llevó la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que estuvo por muchos años en la capilla de Chepinque, ubicada en la Alameda de Zacatecas.

Se contrató en 1905 un arquitecto para construir los altares.

Terminadas las obras en 1907, se decidió llamarle a la iglesia como Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, luego de un sermón con ocasión de la reapertura de este lugar al culto público.

Durante la persecución religiosa el recinto volvió a cerrar sus puestas y en 1950 las reabrió tal y como se conserva en la actualidad, con un estilo ecléctico francés tanto en el interior como el exterior.

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