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Francisco y su nieve de garrafa es sabor tradicional de Jalpa

Don Francisco tiene 57 años vendiendo nieves de garrafa.
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JALPA.- Para refrescarse y quitarse el calor, unas ricas nieves de garrafa hechas por don Francisco Roque Martínez, quien se ha dedicado toda su vida a la venta de nieve de garrafa.

Tan solo en Jalpa, don Francisco tiene 57 años en este noble oficio donde ha refrescado a los jalpenses. Don Pancho como le dicen de cariño, es originario de Loreto, pero ha pasado en Jalpa muchos años de su vida.

Antes hacía nieve de varios sabores, pero todos aman el de vainilla.

Él vive para hacer este trabajo que ama, y que le ha dado todo para sacar adelante a su familia, vender nieves de garrafa le ha dado mucho en esta vida y a cambio él endulza los paladares.

Apenas se hacen las 10:00 de la mañana y puntual, don Francisco llega a la Plaza Aréchiga, en su carrito de nieves, las famosas nieves “El Triunfo”.

Estas nieves de garrafa “El Triunfo”, son una tradición de más de 80 años, que han vendido desde Loreto hasta Jalpa; pues, Don Pancho, su padre y su abuelo ya tenían historia en este oficio.

Estas nieves las hace él mismo.

Sabor con tradición

Durante tres generaciones ellos han vendido sus ricas nieves que llegaron a Jalpa para quedarse y establecerse desde hace 57 años con la venta de su nieve que siempre ha sido de un solo sabor: vainilla.

Tal como cuenta, aunque puede hacer de otros sabores como limón, chocolate, fresa, siempre se le quedaban, su producto estrella es y siempre ha sido el de vainilla, por ello dejó de hacer otros sabores.

Para adornar y darle un rico sabor le pone mermelada de guayaba.

La temporada de calor como mayo y la de frio, por ser diciembre, son los mejores meses para la venta de sus nieves dice Don Francisco, pues es cuando hay más gente, vienen los hermanos migrantes y en general son buenas temporadas.

La nieve de vainilla de Don Francisco, el del carrito, es toda una tradición y un gusto obligado en Jalpa, pues visitar Jalpita La Bella y no comerse una nieve, es casi un pecado.

Por la pandemia no pudo vender su helado por 4 meses, pero ya regresó.

Don Francisco también comenta que en el transcurrir del tiempo ha estado en varios espacios en la cabecera municipal, antes estaba en la Central de los Autobuses, ahí ofrecía sus ricas nieves, luego en la plaza.

La pandemia lo afecto severamente

A causa del cierre de la plaza por la pandemia de Covid-19, dejó de vender por cuatro meses, primero porque tuvo la cirugía de un ojo, y cuando se recuperó se vino todo lo de la emergencia sanitaria.

Así que tuvo que dejar de asistir, cuenta que así atravesó un periodo de depresión pues la venta de su nieve siempre ha sido su modo de vida y de pronto ya no lo fue.

Pese a lo malo, él sigue adelante.

Además, por supuesto sus ingresos se vieron caídos, por ello tuvo que tomar la decisión de regresar a trabajar, aunque claro con todos los cuidados sanitarios.

A pesar de todo, su ánimo y voluntad de seguir trabajando vendiendo su nieve no disminuyen.

Una característica fundamental de la nieve de Don Francisco es la mermelada de guayaba, que él mismo elabora y es deliciosa, es como la cerecita del pastel, y es realmente deliciosa.

Su sabor estrella es la vainilla.

Además, hace pedidos especiales, si una persona quiere otro sabor de nieve solo tiene que ordenarla con tiempo y él la entrega para fiestas y eventos.

Hoy día su hijo Elías, es quien elabora la nieve, y la venden los dos, cada uno en un carrito, pero en diciembre cuando aumenta la demanda le ayuda también su esposa quien trae su propio carrito.

En su visita a Jalpa, no se vaya sin probar una deliciosa nieve de Vainilla, pero eso sí de Nieves “El Triunfo”, será un deleite para su paladar.

Desde hace 57 años, don Francisco vende sus helados y la tradición sigue con su hijo Elías.
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