El miedo se ha apoderado de muchos taxistas. Salen a trabajar en sus unidades con el temor de ser parte de las cifras de sus compañeros asesinados y no ven una solución por parte de las autoridades. No son pocos los que se sienten en riesgo latente y coinciden que las medidas tomadas por el … Leer más
El miedo se ha apoderado de muchos taxistas. Salen a trabajar en sus unidades con el temor de ser parte de las cifras de sus compañeros asesinados y no ven una solución por parte de las autoridades.
No son pocos los que se sienten en riesgo latente y coinciden que las medidas tomadas por el gobierno son inútiles e insuficientes.
Ninguno quiere fotografías ni de ellos, ni de su unidad, ya que temen represalias, “La situación está difícil y es un tema del que nadie quiere hablar”, dijo José Antonio, quien lleva 15 años como taxista.
“No hay seguridad, nomás dijeron de una mentada aplicación y ya después se les olvidó, y esta canijo porque uno ni sabe a quién sube”, comentó.
Dijo que él solo trabaja durante el día ya para no tener que salir en la noche, “es que ahí es la hora donde han caído los compañeros”.
Marcos también sale a trabajar durante el día y no se siente seguro ni respaldado por las autoridades.
“Se hablaba de una aplicación, se decía del botón de pánico y nada de eso sirvió, ahora la gente dice que andamos en malos pasos, pero al último compañero que mataron lo dudo, él era muy recto y tranquilo”, aseguró.
Neri, al igual que sus compañeros, se siente inseguro y ya una vez lo asaltaron. “Nomás me quitaron el dinero y el celular, desde ahí ya la pienso bien para elegir a quien subir”.
Coincidió en que las medidas tomadas por las autoridades de nada han servido, “no hay apoyo del gobierno y uno siempre anda en la calle, en el mero peligro”.
La preocupación por la situación que vive el gremio se propaga a los diversos sitios y con quienes recorren la ciudad a diario.
Javier lleva 3 años de taxista y ha manejado cinco unidades distintas, “nunca me he topado con un carro que tenga el mentado botón de pánico”, explicó.
Igual que otros compañeros ha optado por no trabajar de noche, subir pasaje solo en el sitio y omitir colonias conflictivas.
“Yo procuro no subir gente que se vea malandra, porque después uno levanta sospechas”, comentó Mauro, taxista que solo trabaja en el primer cuadro de la ciudad por temor.
El miedo se sigue propagando entre el gremio, mientras que las familias sufren de la preocupación de saber si su ser querido llegará a casa.
Imagen Zacatecas – Alejandro Castañeda