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La fusión de música sinfónica y ska conquista al público y obliga a abrir una segunda función ante la alta demanda.
ZACATECAS.- Sinfonía urbana, de la música épica al ska, logró un lleno absoluto en el Teatro Ramón López Velarde durante el 40 Festival Cultural Zacatecas 2026, donde cautivó al público con una propuesta innovadora que rompió esquemas musicales.

Desde antes del inicio, largas filas rodearon el recinto con capacidad para 980 personas, lo que evidenció el interés por el espectáculo. Ante la alta demanda, la directora del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), María de Jesús Muñoz Reyes, anunció personalmente una segunda función, directamente a los asistentes que esperaban ingresar.

En el escenario, la Orquesta Sinfónica y Coro Real Unidos por Zacatecas (OSCRUZ), junto con la agrupación Los Amantes de la Che-Ska, ofrecieron un concierto sin precedentes. Niñas, niños y jóvenes músicos demostraron disciplina, talento y versatilidad, consolidando una propuesta que conectó con distintas generaciones.

Bajo la dirección artística de Sergio Eduardo Correa, el programa transitó con fluidez entre lo clásico y lo contemporáneo. En la primera parte, el repertorio destacó por su fuerza cinematográfica, con piezas como O Fortuna, de Carl Orff, así como la suite de Piratas del Caribe, de Klaus Badelt, y Test Drive, de John Powell. La ejecución precisa y emotiva generó una conexión inmediata con el público.

Tras el intermedio, el concierto dio un giro vibrante. El ska tomó el escenario con arreglos sinfónicos de Osvaldo Gómez, que revitalizaron temas emblemáticos del género y del repertorio nacional. Destacó Pachuco, de La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, que desató la euforia colectiva entre aplausos y entusiasmo generalizado.

Más allá del espectáculo, la presentación reafirmó el carácter formativo y social de la OSCRUZ, impulsada por el Gobierno del Estado, el IZC, Fundación Azteca y la sociedad civil. Este proyecto promueve no solo la excelencia musical, sino también valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el desarrollo humano en la juventud zacatecana.

Sinfonía urbana se consolidó como una experiencia incluyente y poderosa, capaz de tender puentes entre géneros y generaciones, y de confirmar que la música es un lenguaje universal que une y transforma.