La presa que surtía de agua los campos agrícolas de la comunidad Noria de Gringos es un charco verdoso donde agonizan peces, otros tantos se encuentran dispersos en la tierra, secos por el sol que ha matado también al ganado de Morelos y Villanueva. “No ha llovido nada. Ya se secó esta presa de aquí. … Leer más
La presa que surtía de agua los campos agrícolas de la comunidad Noria de Gringos es un charco verdoso donde agonizan peces, otros tantos se encuentran dispersos en la tierra, secos por el sol que ha matado también al ganado de Morelos y Villanueva.
“No ha llovido nada. Ya se secó esta presa de aquí. Hace años se había presentado esta situación, pero ahorita ya se secó todo”, platicó Salvador Vanegas, un campesino que pese a las malas noticias, intenta arreglar su tractor para por si acaso llueve.
La presa con la que humedecen sus cultivos está casi extinta, es un terreno maloliente donde ya no vuelan patos ni garzas, sólo aves carroñeras que despojan lo que queda de los peces.
Salvador sabe que es momento de sembrar maíz o frijol, pero el campo está seco, agrietado. Impregnado de un aire caliente que sofoca: “Nos afecta. Hay más plaga, hay más todo”.
A él le preocupan muchas cosas, sobre todo que los potreros de los animales están secos. Lo peor es que en el pueblo, de aproximadamente 60 familias, también bajan los niveles de agua potable: “Si había agua dos veces por semana, nada más hay una”.
Este año, dice José Manuel Moreno, un pastor de cabras originario de Noria de Gringos, es cuando empezó a secarse la presa
A José Manuel Moreno se le han muerto 10 cabras por la falta de agua, antes los animales tomaban de la presa, pero lo que queda de líquido está podrido.
“Este año se secó de a tiro. Ya no llovió, po’s se secó. Los animales ya no tienen que tomar”.
Habitantes del lugar, han tenido que almacenar aguas en tambos para el consumo diario.
Rascan en el arroyo
En Chilitas, el arroyo que está a la entrada se encuentra seco desde inicios de año. Unos trabajadores de una construcción cercana, tuvieron que ir a rascar un pozo para ver si así brotaba el agua. Encontraron muy poco.
La presa del lugar, también está seca, solo merodean vacas flacas. Alrededor hay varios animales que han muerto por la falta de comida y agua.
Cristóbal Núñez, un habitante del lugar que trabaja en construcción y en el campo, narra que el panorama no es nada alentador. A su juicio la presa está a un veinte por ciento de su capacidad.
“Desde el año pasado fueron pocas las lluvias. Las siembras se cierran el mes de junio, y si no hay agua pronto, no se va a sembrar. Sabrá Dios lo que vayamos a hacer más adelante”.
Relató que en el pueblo están usando sólo agua de la llave; todos los pozos y abastecimientos están secos.
“Pedimos que nos ayuden con programas de gobierno, no se ve para cuándo vaya a terminar esto”.
Imagen Zacatecas – Quitzé Fernández Bonilla