
Foto: Gobierno del Estado
La actuación culminó con una ovación ensordecedora, dejando a todos los presentes con una sensación de plenitud y gratitud.
ZACATECAS.- La talentosa cantante española Natalia Jiménez deslumbró anoche a una abarrotada Plaza de Armas en el Festival de Día de Muertos, en una velada que combinó música, emoción y un profundo homenaje a la tradición mexicana.
A las 21:20 horas, con un vibrante “Canta, Canta, Canta”, Jiménez inició su presentación vestida con un elegante vestido rojo, dejando claro que su conexión con Zacatecas es especial. La artista, que hace 20 años no había pisado la ciudad, destacó la belleza de su centro histórico mientras el público la recibía con entusiasmo.
En esta Gala Mexicana, Natalia llevó al escenario su nuevo álbum “De Jiménez a Jiménez”, donde reinterpreta obras de José Alfredo Jiménez con un mariachi sinfónico. El recorrido musical incluyó sus clásicos de La Quinta Estación, como “Algo Más”, así como éxitos de su carrera como solista, incluyendo “Quédate con Ella” y “Creo en Mí”.
La noche se convirtió en un festín emocional cuando el público, bajo las campanadas de la Catedral Basílica, se unió a ella en el canto de temas emblemáticos de José Alfredo Jiménez, creando una atmósfera de nostalgia y celebración. Canciones como “Que te vaya Bonito” y “Amanecí en tus Brazos” resonaron en un eco de recuerdos compartidos y emociones profundas.
Natalia Jiménez no solo ofreció un espectáculo; creó un espacio donde la música se convirtió en un homenaje a los que ya no están. “Si quieres, me estoy contigo, toda la vida hasta que muera”, expresó la cantante, evocando una de sus colaboraciones más memorables con Juan Gabriel, lo que hizo que la conexión con el público fuera aún más intensa.
La velada comenzó con el talento local, el trío “Garganta de Mezcal” y Miranda, quienes cautivaron a los asistentes con canciones que honraron la tradición musical mexicana, preparando el terreno para el emocionante cierre a cargo de Jiménez.
La actuación culminó con una ovación ensordecedora, dejando a todos los presentes con una sensación de plenitud y gratitud. Así, Natalia Jiménez no solo se despidió de Zacatecas, sino que se convirtió en parte de su historia, entregando una experiencia inolvidable en el corazón del Festival de Día de Muertos.