ZACATECAS.- Su nuevo hogar, desde hace una semana, es un cartón en la esquina de un banco, donde muestra un rostro amigable a las diversas personas que llegan, Chato busca un nuevo hogar. Chato decidió huir de sus anteriores dueños porque los torturaban y ahora busca una nueva familia. Las cicatrices en su cuerpo aún … Leer más
ZACATECAS.- Su nuevo hogar, desde hace una semana, es un cartón en la esquina de un banco, donde muestra un rostro amigable a las diversas personas que llegan, Chato busca un nuevo hogar.
Chato decidió huir de sus anteriores dueños porque los torturaban y ahora busca una nueva familia. Las cicatrices en su cuerpo aún no sanan y muestran recientes torturas de riñas forzadas; chato fue utilizado para entrenar a otros perros de pelea.
Los trabajadores de limpieza del banco dijeron que, aunque Chato intenta siempre ser amigable, el temor ahora es inevitable y suele asustarse ante cualquier señal que interpreta como violencia. Según el diagnóstico de un veterinario, detalló, Chato estuvo amarrado por un largo periodo, donde sufrió de hambre y el ataque de otros perros que también fueron forzados a pelear.
Bernardo Acosta Ruíz, encargado de un estudio de fotografía, narró como encontró a Chato, quien presentó cortaduras con navaja entre en sus patas, mordidas en todo el cuerpo y golpes en las extremidades.
"Es muy amigable, pero ha sufrido mucho; cuando lo encontramos le tenía terror los palos de escoba", declaró.
Una semana después de huir de sus dueños, Chato se muestra amigable con las personas y listo para encontrar una verdadera familia que le dé la oportunidad ser un amigo fiel y gran compañero de vida.
Imagen Zacatecas – Noé Marín