Hay un arte milenario, que tiene sus inicios en China o Europa, aún no está bien establecido, en el que se entrena a aves rapaces para diferentes fines, la caza, recreación, deporte y hasta como negocio, este técnica se conoce como cetrería y en México se cuenta con 2 mil personas que lo practican, de … Leer más
Hay un arte milenario, que tiene sus inicios en China o Europa, aún no está bien establecido, en el que se entrena a aves rapaces para diferentes fines, la caza, recreación, deporte y hasta como negocio, este técnica se conoce como cetrería y en México se cuenta con 2 mil personas que lo practican, de las cuales, cuatro se encuentran en Zacatecas.
En Zacatecas, la cetrería se utiliza con fines de recreativos, deportivos y empresariales, se entrenan aves como el águila, halcón y azor, es una actividad cara, ya que las aves tienen una dieta especial y hay equipos electrónicos y personales que se requieren para la práctica.
La cetrería es una actividad especial, ya que reúne a familias entorno a la naturaleza, esta actividad se practica en campo abierto y su fin es demostrar que tan dominada se tiene al ave, la forma en que se deja caer en picada, la velocidad de vuelo y cómo responde al amo.
Francisco Muciño Rodríguez, tiene 30 años como cetrero y es el actual campeón nacional de la especialidad, relató que acude cada tercer día con su familia al campo a volar a sus aves, entre las que se encuentra Timoteo, un azor proveniente de España.
“Es una actividad muy bonita, reúne a toda la familia en torno al medio ambiente y las aves, venimos cada tercer día para que Timoteo y mis otras aves no pierdan la habilidad del vuelo silvestre y sigan desarrollando sus instintos naturales”, agregó.
Es mágico ver como surca los aires Timoteo, su silueta impone en el cielo y su vuelo en picada hace temer y siempre logra su cometido, llegar a la mano de Francisco a comer su premio, un pedazo de codorniz que disfruta antes de su siguiente incursión por los cielos.
Timoteo es un animal nervioso que llegó de España a Zacatecas para ser entrenado por Muciño Rodríguez y es la única ave en su tipo en toda la entidad.
Este azor es tratado con cuidado y con el entrenamiento que ha recibido se logró que al ver el guante de su amo, sin dudarlo llegue con vigor por su premio.
El entendimiento que existe entre el ave y su entrenador es un vínculo fuerte que ambos se cuidan, pues a pesar de que el Timoteo en ocasiones aterrizar con una de sus garras fuera del guante, se acomoda, para posar todas sus afiladas uñas en el área de protección para el cetrero y no lastimarlo.
José Luis Lamas, otro de los cetreros zacatecanos tiene un águila, que aún no ha sido bautizada, si bien es un ave rapaz, tiene mejor temperamento que Timoteo, ya que es más fácil manejarla y que se posa sobre el guante de su amo, aunque él no lo porte.
El vuelo del águila es majestuoso, despega de la mano de su amo y recorre grandes distancias, al momento de cansarse se posa en algún árbol que elige al azar, es llamado con un equipo de telemetría para que regrese al lado de su dueño y pueda disfrutar de su bocado a modo de recompensa.
Ver a las aves en su hábitat natural es único, sus vuelos en diagonal, hacia arriba o en picada, hacen apreciar la belleza de estos animales, que tienen un estricto control de salud a cargo de sus dueños, quienes cuidan de manera estricta su dieta y cuidado.
Esta actividad de entrenamiento de aves fue reconocida el 16 de noviembre de 2010 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Imagen Zacatecas – Víctor Castillo