

Foto: Cortesía.
Una Plaza de Armas a reventar vibró con el talento de la embajadora cultural de México en una jornada marcada por la diversidad artística.
ZACATECAS.- En el marco del octavo día de actividades de la máxima fiesta cultural de la entidad, la Plaza de Armas se transformó en un coliseo de emociones bajo la batuta de la aclamada Alondra de la Parra. Al frente de la Orquesta Filarmónica de las Américas, la directora mexicana ofreció un concierto de impacto global que reafirmó la jerarquía de esta cuadragésima edición del festival.
La velada inició con la nostalgia de Sobre las olas, de Juventino Rosas, envolviendo el corazón de la ciudad en una atmósfera de elegancia internacional. El programa, diseñado para celebrar la identidad del continente, incluyó piezas fundamentales como la Conga del Fuego Nuevo, el Danzón No. 2 de Arturo Márquez y el vibrante Huapango de Moncayo, ejecuciones que arrancaron ovaciones de pie por su precisión y vigor.


El punto culminante de la noche, y quizás del festival hasta ahora, fue la interpretación de la Marcha Zacatecas. Bajo la enérgica dirección de De la Parra, el himno de Genaro Codina despertó un sentimiento de orgullo colectivo que resonó en cada rincón de la capital.



Más allá del escenario principal, la jornada de este domingo demostró la vitalidad del 40 FCZ:
Clásico y Vanguardia: El pianista Josu de Solaun cerró con maestría el Ciclo Internacional de Piano, mientras que en la Plazuela Miguel Auza, el jazz de Vocumeri y Sureda enriqueció la oferta sonora.


Energía Alternativa: Los foros juveniles vibraron con el rock y metal de The Catlovers, Taphonomy y Ángel Nocturno.

Escena y Tradición: Desde el teatro con Algodón de Azúcar hasta el folclor del conjunto Tenamaxtle, el festival cubrió todos los frentes, cerrando con broche de oro mediante la participación de la Banda Sinfónica de Guadalupe.

