

FOTO: Sigifredo Noriega Barceló, Obispo de la Diócesis de Zacatecas
El obispo Noriega Barceló recordó a los fieles que la Cuaresma es un tiempo de conversión, reflexión y renovación espiritual.
ZACATECAS.- En la Sigifredo Noriega Barceló, en la homilía pronunciada durante la misa del Segundo Domingo de Cuaresma y en el contexto de la celebración del Día de la Familia, exhortó a la comunidad católica a reconocer a la familia como “un regalo precioso y sagrado” que la sociedad y la Iglesia deben cuidar y fortalecer.
Desde la Catedral de la Diócesis de Zacatecas, el obispo Noriega Barceló recordó a los fieles que la Cuaresma es un tiempo de conversión, reflexión y renovación espiritual en el que se busca profundizar en la relación con Dios y con quienes nos rodean. En ese marco, señaló que la familia —como célula básica de la sociedad— es la primera escuela de fe, amor y caridad, fundamental para el desarrollo pleno de las personas y de la comunidad cristiana.
El Prelado enfatizó que la familia no es un espacio aislado ni un simple contrato social, sino una “comunidad de vida y amor” donde los valores como el respeto, la solidaridad, la paciencia y la fe encuentran su primera expresión concreta. Subrayó que el don de la familia se manifiesta en la entrega cotidiana de los padres por sus hijos y en la corresponsabilidad de todos para construir relaciones y vínculos sanos.
Asimismo, instó a los fieles a fortalecer los lazos familiares frente a retos contemporáneos como la falta de comunicación y las tensiones sociales, alentando a redescubrir en la Palabra de Dios y en el ejemplo de Cristo la guía para vivir en armonía y compromiso mutuo.
La celebración del Día de la Familia —establecida por la Iglesia en México para el primer domingo de marzo— fue, según el obispo, una ocasión propicia para renovar el compromiso de construir hogares que sean verdaderos “lugares de esperanza, fe y amor”.