

El secreto bajo el paño: La cápsula del tiempo oculta en un Cristo del siglo XVIII | Foto: Cortesía
Unos pergaminos hallados en el interior de una talla en Burgos revelan los excesos de vino, los juegos y las penurias de la España de 1777.
SOTILLO DE LA RIBERA (BURGOS).- En el año 1777, el capellán Joaquín Mínguez decidió lanzar un mensaje al futuro. No usó una botella lanzada al mar, sino el interior de una talla de madera del “Cristo del Miserere”. Casi 250 años después, su voz ha vuelto a resonar gracias a un fenómeno viral que ha devuelto a la actualidad uno de los hallazgos más fascinantes del patrimonio español.
El descubrimiento, ocurrido originalmente durante los trabajos de restauración de la empresa Da Vinci Restauro, parece sacado de una novela de misterio. Al retirar un paño protector de la parte posterior de la escultura —una obra barroca del siglo XVIII—, las restauradoras hallaron un hueco oculto en la anatomía de la talla. En su interior aguardaban dos pergaminos enrollados, conservados en perfecto estado gracias a la estabilidad de su tinta ferrogálica.

Los documentos, escritos por el capellán Mínguez con una caligrafía impecable, funcionan como una crónica social detallada de la España de la Ilustración. En ellos, el religioso no se limitó a lo espiritual, sino que retrató la vida mundana del Obispado de Osma:
Bonanza vinícola: Relata que la producción de vino en Aranda era tan masiva que “muchos años se derramaba mucho vino por no caber en las bodegas”.
Vida y muerte: Detalla desde las cosechas de trigo y cebada hasta las enfermedades que azotaban a la población, como los “tabardillos” (fiebres tifoideas) y el paludismo.
Ocio y cultura: Enumera juegos de la época como la calva y la barra, además de identificar oficialmente al autor de la imagen, el escultor Manuel Bal.
“Es una verdadera cápsula del tiempo con la que el capellán quiso hablarle al futuro”, afirma el historiador Efrén Arroyo, subrayando el carácter excepcional de hallar manuscritos dentro de una talla, a pesar de que estas suelen ser huecas.

Aunque el hallazgo dio la vuelta al mundo en 2017, la historia ha cobrado una nueva vida en 2026 tras la difusión de imágenes inéditas del momento de la extracción. En las fotografías, compartidas recientemente por el arquitecto Francisco Gómez de Tejada, se aprecia la delicada precisión con la que se rescataron los documentos.
Hoy, el “Cristo del Miserere” descansa nuevamente en la iglesia de Santa Águeda, pero con un secreto renovado. Tras restaurar la imagen, los vecinos decidieron mantener viva la tradición: introdujeron una copia de los originales y añadieron una nueva carta que describe cómo es la Sotillo de la Ribera del siglo XXI.
Así, la talla no solo sigue siendo el corazón de las procesiones de Semana Santa, sino que se ha convertido en un puente de madera y fe que conecta tres siglos distintos.