

Frente a las dificultades, las familias mexicanas han buscado alternativas para seguir recibiendo fondos.
El año pasado, el volumen de remesas de Estados Unidos a México se redujo, rompiendo con una racha de crecimiento que llevaba más de una década. Esto supuso una mala noticia para el país, ya que el dinero que los migrantes envían a sus familias es el sostén de millones de hogares en México.
Frente a las dificultades, las familias mexicanas han buscado alternativas para seguir recibiendo fondos. Las criptomonedas estables, que a diferencia de la relación de bitcoin a dólar, cotizan a la par de la moneda norteamericana, son una posibilidad para enviar fondos con comisiones bajas.
A continuación, una mirada a los números que dio a conocer el Banco de México y al fenómeno global de uso de stablecoins como moneda de conexión entre distintas naciones.
Las remesas hacia México arrancaron en 2026 con una señal de recuperación. En el primer trimestre ingresaron 14.457 millones de dólares, un aumento anual del 1,4%. El dato reportado por el Banco de México contrasta con la caída del 4,6% registrada en 2025, la primera contracción anual en más de una década.
Sin embargo, los especialistas advierten que parte del crecimiento pudo estar relacionado con la depreciación del peso frente al dólar y no necesariamente con una mejora estructural en el ingreso de los migrantes.
Para Zacatecas, estos números no son estadísticas abstractas. Durante 2025, el estado recibió alrededor de 1.926 millones de dólares en remesas, según el Banco de México. Este flujo representa una de las principales fuentes de ingreso para miles de familias en la entidad.
Detrás del repunte hay una tendencia que merece atención: hay menos personas enviando dinero, pero cada envío es más grande. En marzo, el número de operaciones bajó un 3,6% anual mientras el monto promedio por envío subió un 8,9%, según el análisis de BBVA recogido por CNN.
El promedio por remesa pasó de 483 dólares en 2023 a 527 dólares en 2025, y en lo que va de 2026 apenas avanzó a 531 dólares. Esa desaceleración en el crecimiento del monto promedio, combinada con la caída en el número de operaciones, refleja un cambio estructural: la comunidad migrante mexicana en Estados Unidos lleva en promedio 26 años en el país, y muchos remitentes están llegando al final de su ciclo de envío.
Según el Inter-American Dialogue, los migrantes suelen enviar remesas durante aproximadamente 30 años, y el envejecimiento de esa comunidad ya impacta el volumen total de transferencias.
Lo que sostiene el flujo hoy son principalmente las visas H-2A, correspondientes a trabajadores agrícolas temporales cuyas remesas crecieron un 3% en el primer trimestre. Es un perfil de remitente con acceso bancario limitado, que opera en efectivo y que enfrenta una fricción considerable en los canales tradicionales de envío.
En ese contexto de transformación estructural del mercado de remesas, las stablecoins (criptomonedas cuyo valor está anclado al dólar) ganan terreno como alternativa a los canales tradicionales.
Richard Teng, co-CEO de Binance, lo plantea de la siguiente manera: “El sistema financiero global sigue funcionando sobre infraestructura obsoleta, donde las transferencias internacionales pueden ser lentas y costosas. Las stablecoins ofrecen una alternativa superadora: construidas sobre blockchain, permiten transferencias casi instantáneas a una fracción del costo”.
Las comisiones en cripto se ubican típicamente muy por debajo del 1% y eso equivale a más valor que queda en manos de los usuarios, en lugar de ser absorbido por intermediarios.
En parte por ese motivo, el volumen de transacciones en stablecoins ya ha superado al de Visa, mientras que su capitalización de mercado creció más del 50% interanual.
La trayectoria global de las stablecoins acompaña esa lectura. Lo que durante años fue una herramienta de nicho dentro del ecosistema cripto se convirtió en infraestructura financiera con escala real, capaz de competir en volumen con los mayores procesadores de pagos del mundo.
Aquí es donde el debate sobre remesas y tecnología se vuelve concreto para Zacatecas.
Con los canales tradicionales, el costo de una remesa promedio de 531 dólares puede superar el 6% del monto enviado, lo que implica más de 30 dólares que no llegan a la familia receptora.
Con stablecoins, esa comisión cae por debajo del 1%, es decir, menos de 6 dólares por operación. Aplicada al volumen total que recibe Zacatecas (1.926 millones de dólares anuales), la diferencia entre ambos canales representa decenas de millones de dólares que podrían quedarse en la economía local en lugar de absorberse en comisiones.
Cada punto porcentual de comisión que se elimina es dinero que llega directo al hogar, al comercio local. Los migrantes zacatecanos que hoy envían dinero a través de canales tradicionales están, sin saberlo, dejando sobre la mesa una parte del esfuerzo de su trabajo.