Aislado, algunos dirían secuestrado y contrario a su vida de protagonismos donde el principal protagonista fue siempre él, murió José Luis Cuevas. El deceso acaparó los titulares, pero lejos de lo que fue su vida, la muerte de Cuevas tuvo como protagónicos a sus liosos familiares sanguineos y políticos, que sin mas derecho que el … Leer más
Aislado, algunos dirían secuestrado y contrario a su vida de protagonismos donde el principal protagonista fue siempre él, murió José Luis Cuevas.
El deceso acaparó los titulares, pero lejos de lo que fue su vida, la muerte de Cuevas tuvo como protagónicos a sus liosos familiares sanguineos y políticos, que sin mas derecho que el de la cercanía circunstancial se disputaban un prestigio y patrimonio que sólo pertenecían y eran obra integra del talento de José Luis.
En una de sus muchas autobiografías, el pintor confesaba que desde niño sabía que estaba predispuesto para la grandeza, más no sabía por dónde o cómo, concursos de dibujo en la primaria le dieron las primeras pistas.
Su infancia en el callejón Del Triunfo generó su apertura, lo mismo convivía con artistas en ciernes que con prostitutas en decadencia.
Su padre boxeador, piloto y galán de barrio, habría formado su sesgo narcisista y su madre, pintora y amante de la música de concierto, habría orientado el talento del güerito.
Aún niño fue “oyente” en la Escuela de la Esmeralda, de ahí brincó a ser consentido de Lola Cueto y comenzó a cosechar triunfo al tiempo que abandonaba aquel callejón “homónimo” donde creció.
Cuevas tenía dos talentos notables el artístico y el político, el artístico conoció muy temprano el éxito; el político tardó un poco más, pero fue determinante para la orientación expresiva y representativa de toda una generación: la de la ruptura.
Igual que nuestro genio Manuel Felguérez, Cuevas siendo muy joven desde la trinchera de un grupo involuntario en lo colectivo, pero cargado de expresiones muy personales, combatió con éxito la hegemonía de un movimiento artístico nacionalista que a esas alturas ya símil de dictadura.
El Güero no se conformó con enfrentar la “dictadura” artística; contracorriente enfrentó una clase política afianzada en el mito revolucionario de la historia de bronce.
Mientras el gobierno operaba todo en nombre de la Revolución y la izquierda distraída creía que la única forma de cambiar de jefes eran las armas, Cuevas apostó por una democracia “sin adjetivos”.
Ante un activo genio narcisista como José Luis Cuevas resulta ocioso preguntarnos ¿qué fue?, a partir de su muerte y en congruencia a su “auto” altar, mejor preguntarnos ¿qué será?
Punto Final
En afán protagónico hasta su tumba cavan.
Imagen Zacatecas – Pablo Torres Corpus