La clase política o la clase dirigente tienen un esquema en el cual comparte afinidades y circunstancias comunes que van de la ideología, la familia, las interrelaciones sociales, políticas, económicas e incluso culturales. En este marco hay una variable de socialización, la escuela es un espacio de interrelación y de formación académica. La escuela cobra … Leer más
La clase política o la clase dirigente tienen un esquema en el cual comparte afinidades y circunstancias comunes que van de la ideología, la familia, las interrelaciones sociales, políticas, económicas e incluso culturales. En este marco hay una variable de socialización, la escuela es un espacio de interrelación y de formación académica.
La escuela cobra importancia a partir de que es el espacio de formación y preparación intelectual, de formación de capacidades, destrezas, conocimientos generales y especializados en diversos rubros de la clase política. Las instituciones educativas, en especial las universidades, dan prestigio, tanto a los centros académicos como a los individuos que se forman en sus aulas. Las principales universidades del mundo y los llamados Think Tank (laboratorio de ideas o tanque de pensamiento), tanto en Europa como Estados Unidos tienen programas, cursos, y diplomados especializados para preparar a los futuros gobernantes.
Las áreas u rubros académicos son especialidades en derecho constitucional, derecho internacional, derecho en tecnologías de innovación, economía, macroeconomía, zonas económicas, ciencia política y administración pública.
Revisemos el caso local. En Zacatecas el centro académico más importante por sus alcances y dimensiones es la Universidad Autónoma de Zacatecas; así ocurre desde su antecedente como Instituto de Ciencias (el siglo 19). Allí se ha educado a la clase política y las elites de Zacatecas. El antecedente del Instituto de Ciencias nos dice que en su mayoría formó abogados para la academia y los poderes públicos. Esto marco y definió el perfil y características de la formación de la clase política y por lo tanto las características de su ejercicio público. Existió un exagerado estatalismo positivista que se muestra en las formas de hacer política y oposiciones, no así en la formación de emprendedores económicos y culturales.
En la actualidad, la Universidad Autónoma de Zacatecas no es la única que forma a la clase política. La irrupción, a mediados de la década de los años ochenta, de otras opciones académicas (los tecnológicos de Monterrey y Regional) con programas distintos y enfocados a otras inquietudes de formación han diversificado el perfil que todavía domina, que es de abogados y ahora de contadores.
Note usted: en los datos de los políticos y burócratas zacatecanos no existen, pese al viejo boom de los doctores -que ocurrió en la década de los noventa, del siglo pasado, en los sexenios de Salinas y Zedillo- no hay especialistas ni académicos, lo cual provoca retrasos en la modernización estatal.
Los integrantes de los poderes públicos del estado están caracterizados todavía por los perfiles que fueron los que condujeron la formación del Estado desde el siglo 19. Estos nos demuestra la poca diversidad académica en el siglo 21 de las instituciones políticas –y valdría la pena reflexionar si las instituciones académicas están pensando en formar a la clase política para el ejercicio de gobierno- o sólo son formadoras de burócratas.
Nota. La formación intelectual y académica de una clase política gobernante capaz, moderna, eficiente, eficaz, transparente, libre y honesta también es responsabilidad de las instituciones educativas.
Imagen Zacatecas – José de Jesús Vela Cordero