Miguel Alonso llega a darle lectura a un quinto informe carente de contenido social, con una carga moral peor con la que inicio. Y con un séquito de aspirantes a sucederlo. Los resultados de un estado de bienestar y de abatimiento de las asimetrías sociales fueron peores a como las recibió. Nadie apostaba a lo … Leer más
Miguel Alonso llega a darle lectura a un quinto informe carente de contenido social, con una carga moral peor con la que inicio. Y con un séquito de aspirantes a sucederlo.
Los resultados de un estado de bienestar y de abatimiento de las asimetrías sociales fueron peores a como las recibió. Nadie apostaba a lo contrario.
Zacatecas, al igual que el espectro social nacional creció en números de pobreza, según datos del Coneval, en un 54.5%, aunque el académico José de Jesús Serrano dice que fue en un 60% el crecimiento y más del 10% en pobreza extrema.
Los datos duros de la pobreza reflejan las condiciones límites de un estado que reprobó en materia de justicia distributiva.
En una población con esta pobreza es ofensivo tirar $57 millones de pesos en remodelar la Alameda y la Plaza de Armas de la bizarra capital.
El problema de Zacatecas consiste en que no cuenta con políticas públicas efectivas que impacten en la sociedad dado a que el gobierno ataca la pobreza con la instalación de servicios municipales para contrarrestar la pobreza. Pero este no es el camino.
Sin embargo, esta debe atacarse con la generación de empleos bien renumerados ya que hay familias cuyos ingresos no alcanzan para acceder a servicios médicos y para alimentarse a diario.
Miguel Alonso es un gobernante que privilegió su imagen narcisista aunado a sus actos despóticos sobre la responsabilidad democrática del estado y municipios.
Falló el gobernador en la exigencia que le hizo a la burocracia, a los ediles y diputados en que debían de bajarse los salarios y dietas, nadie le hizo caso. Nunca tuvo autoridad moral para exigir.
Todo esto contribuyó a formalizar un gobierno rico en contraste con un pueblo pobre.
El legislativo no tuvo la valía de impugnar los actos arbitrarios del Ejecutivo; fue sometido a convertirse en una oficialía de partes y en sellador de las reformas del Congreso de la Unión.
El Poder Judicial ha rezagado sus procesos judiciales; los juicios orales aun no cristalizan, dado a que las instalaciones no están terminadas. Bien estaremos al pendiente de éste informe.
Imagen Zacatecas – Sergio García Castañeda