El respeto es una palabra que escuchamos todos los días, es parte de nuestra cultura porque esta en muchos conceptos de nuestra vida. Etimológicamente vine del latín que significa rescpetus, atención, consideración. Es la consideración y valoración especial que se tiene por alguien o algo, al que se le reconoce un valor social o especial … Leer más
El respeto es una palabra que escuchamos todos los días, es parte de nuestra cultura porque esta en muchos conceptos de nuestra vida. Etimológicamente vine del latín que significa rescpetus, atención, consideración. Es la consideración y valoración especial que se tiene por alguien o algo, al que se le reconoce un valor social o especial deferencia.
Es un imperativo categórico sine qua non, es una condición para saber vivir y alcanzar la felicidad, tranquilidad. Una persona cuando es respetuosa acepta y comprende las maneras de pensar y actuar de los demás.
El respeto siempre se acoge a la verdad, no tolera bajo ninguna circunstancia la mentira, no acepta el engaño, es garantía de transparencia porque es la esencia de las relaciones humanas y se aplica en todas las áreas, en el trabajo, en la vida de comunidad, cuando se trabaja en equipo, en la familia.
La relación interpersonal comienza en el individuo cuando se acepta y se comprende así mismo y para ello necesita poco a poco ir aprendiendo desde su entorno mediato hasta el medio ambiente. Saber valorar las necesidades e intereses de los demás, porque si quieres que te respeten, empieza por respetar a los demás.
La forma de empezar a practicar el respeto practicándolo con la puntualidad, es decir, levantarse temprano, respetar el semáforo, ceder el paso a un peatón, el clásico “uno y uno”, respetar los limites de velocidad, respetar el lugar de estacionamiento para discapacitados, llegar a tiempo al inicio de actividades laborales. Sí te quedaste de ver con otra persona para tomar un café, sé puntual, y puntual significa ni antes, ni después, es decir a la hora señalada. Nunca justifiques un retardo, sobretodo cuando es una mentira, solo pide disculpas y no lo vuelvas a repetir.
La tolerancia es una actitud hacia los demás y a uno mismo. Para ser tolerante hay que ser seguro. Respetemos los valores seculares de la educación. Se dice que nuestro enemigo es el mejor maestro, porque de él podemos aprender a practicar el control de la paciencia, tolerancia, compasión, ya que la verdadera práctica surge cuando te enfrentas al enemigo, en sentido ético y espiritual porque te deja una enseñanza.
“La clave de la felicidad reside en la fuerza mental de la serenidad interior, por tanto practicar el respeto, la tolerancia y la fraternidad hace grande al hombre y su entorno”.
Imagen Zacatecas – Gerardo Luna Tumoine