La corrupción, ese gravísimo mal que sufre nuestro país, una enfermedad que ha permeado en todos los niveles y sectores, tanto públicos como privados, muchos expertos aseguran que es éste el principal reto que enfrentamos los mexicanos para poder aspirar a un progreso y cambio social tan anhelado; la corrupción es el origen o complicación … Leer más
La corrupción, ese gravísimo mal que sufre nuestro país, una enfermedad que ha permeado en todos los niveles y sectores, tanto públicos como privados, muchos expertos aseguran que es éste el principal reto que enfrentamos los mexicanos para poder aspirar a un progreso y cambio social tan anhelado; la corrupción es el origen o complicación de los problemas más graves de México, “nuestra corrupción” no se limita a un segmento social, cultural, económico o profesional, incluso el propio Presidente de la República, ha asegurado que la corrupción en nuestro país se debe a una cuestión de la cultura propia del mexicano.
En los últimos años se han emprendido diversas acciones que intentan desarrollar políticas, presupuestos y leyes que impacten en el control y combate de la corrupción, el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción es prueba de ello, junto con la legislación y acciones institucionales que obligan a los estados de la República a adoptar estos nuevos sistemas de combate a la corrupción, además de un presupuesto multimillonario y multisectorial que busca atacar a este gran problema.
Sin embargo, el problema es más difícil de lo que se concibe e incluso de lo que se ha querido aceptar, pues la corrupción se ha filtrado desde los niveles más altos del gobierno mexicano hasta los niveles sociales más vulnerables que ha llevado a percibir la corrupción como algo natural y normal en nuestra vida diaria, se ha naturalizado a tal medida que cualquier acción que se emprende para sancionar o inhibir la corrupción llega a parecer extraña, genera más dudas que certezas e incluso llega a despertar protestas por las medidas tomadas.
Y es tan grave la naturalidad de la corrupción, que nos ha llevado a acostumbrarnos a acciones y hechos que no deberían de pasar y mucho menos concebirlos y aceptarlos como algo normal; en Zacatecas, el combate a la corrupción sigue siendo una tarea pendiente, pues a pesar de que el actual gobierno sigue sin relacionársele con actos de corrupción, si arrastra las consecuencias del actuar del gobierno pasado y como han quedado impunes varios casos de corrupción demostrada.
Hoy nuestro país se encuentra en el primer lugar en corrupción entre los países de la OCDE y nuestro estado se ubica dentro de los primeros 10 estados donde es más alta la percepción de corrupción entre los empresarios, según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas del INEGI, se expone como a los empresarios puede llegar a costarles entre 10 mil 900 y 27 mil 700 pesos el tener que realizar trámites en el gobierno, llegando a 87.8% de empresas que perciben con frecuencia actos de corrupción.
La tarea para combatir de manera real y efectiva la corrupción es enorme, pero es indispensable aprovechar, por lo menos la tendencia política que busca controlar la corrupción, pues es irresponsable resignarnos a la visión de que la corrupción es un problema cultural del mexicano; creo que podemos empezar por evitar y denunciar los actos de corrupción, sin importar sea el más simple, insignificante o cotidiano, pues son esos pequeños actos los que nos han llevado a normalizar algo totalmente disfuncional y condenable; hagamos nuestra tarea como ciudadanos y dejemos que el gobierno haga lo suyo, pues los actos de corrupción que los atañe son gigantescos y diversos, pero algo tendrán que hacer…
Imagen Zacatecas – José Luis Guardado Tiscareño