El tiempo, las acciones, las circunstancias, los ideales y las causas, entre otras cosas, unen a las personas. Querétaro, en 1973, fue el escenario en donde muchos jóvenes mexicanos nos reunimos con la esperanza de construir un México más libre, democrático, justo, digno. Estábamos cerca de las infortunadas matanzas de Tlatelolco, aquel 2 de octubre … Leer más
El tiempo, las acciones, las circunstancias, los ideales y las causas, entre otras cosas, unen a las personas. Querétaro, en 1973, fue el escenario en donde muchos jóvenes mexicanos nos reunimos con la esperanza de construir un México más libre, democrático, justo, digno.
Estábamos cerca de las infortunadas matanzas de Tlatelolco, aquel 2 de octubre de 1968 y del Jueves de Corpus en 1971 que provocó la inaceptable muerte, lesiones, persecuciones y cárcel de estudiantes cuyo único delito había sido salir a la calle a manifestar sus ideas y exigencias.
Era claro: Los jóvenes necesitábamos espacios de participación; pero no a sangre y fuego. Requeríamos una vía legal que nos condujera al futuro.
Cconstituimos el Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria y empezamos cada quien en nuestra entidad la afiliación, la organización y puesta en marcha de esa aventura generacional, que tenía como lema “Por el advenimiento de una nueva sociedad”. Planteábamos lo siguiente:
-Oportunidad a los jóvenes en cargos públicos, en espacios educativos, becas, construcción de escuelas en las comunidades, acceso a las universidades para los jóvenes del campo, etc.
-Democracia interna en el partido.
-Honestidad en el ejercicio del cargo público.
Pasado el tiempo, vimos que avanzamos, hubo espacios y garantías para la participación política; la Reforma Política de 1977 fue esencial y aunque no fueron suficientes, se crearon espacios y oportunidades para estudiar y trabajar. Pero no pudimos detener las decisiones cupulares, y la llegada a cargos públicos de gentes sin vocación, pero con mucha ambición. Corrupción. Obras innecesarias o mal hechas, gastos infructuosos, opacidad, impunidad, inexperiencia y falta de liderazgo. Los partidos políticos, se someten a la voluntad del gobernante y es este quien tiene en un puño a la nación, a los estados, a los municipios, y a los propios partidos, al apropiarse de las decisiones que le corresponden a la base militante, y nombrar a sus cuates, a sus parientes, a sus incondicionales, a sus socios, haciendo a un lado a la gente que hace la talacha.
Vemos que la base del partido, utilizada una y otra vez, engañada y humillada, se va alejando cada vez más hasta hacernos ver el riesgo de no refrendar el triunfo en 2018 en el Ejecutivo Federal.
Aquellos jóvenes, hoy unidos en Alianza Generacional, nos volvimos a encontrar el 16 de junio en la capital de la República, para señalar tres cosas esenciales:
-Que los candidatos sean designados por consulta a la base, lo que no excluye la posibilidad de construir consensos, o gobierno de coalición.
-Que nuestros candidatos sean de honestidad, capacidad y experiencia probadas.
-Modificar las políticas económicas y sociales que han generado la existencia de más de 60 millones de pobres y una clase media cada vez más disminuida.
Eso es lo exigimos a nuestro partido ¿Será mucho pedir?
Imagen Zacatecas – Jaime Santoyo Castro