|  

Edición
Impresa

28 de enero

28 de enero

Mente y corazón

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Gerardo Luna Tumoine.

Todo el mundo, incluso los animales, quiere la paz. Cuando nacemos, recibimos el máximo afecto de nuestra madre, sin el cual no sobreviviríamos. Así es como comienza la vida. Los seres humanos somos animales sociales, y por ende nos preocupamos por el bienestar de los demás. Eso forma parte de nuestra naturaleza.

Por desgracia, en los tiempos más modernos, aunque hemos visto un mayor énfasis en el desarrollo del intelecto humano, el cultivo de un corazón cálido se ha descuidado. Aunque está en la naturaleza humana ser compasivos, en el siglo pasado hubo demasiadas guerras. Sin embargo, ahora la mayoría de las personas están hartas de la violencia. Muchos ven que se gasta demasiado dinero en armas, mientras que para ser más pacíficos deberíamos aspirar a un mundo desmilitarizado. En la realidad actual, ya no podemos centrarnos sólo en ‘mi país’ o ‘mi continente’. Vivimos en una economía global más allá de las fronteras nacionales. Por lo tanto, tenemos que pensar en términos de la unidad de la humanidad, dejemos a un lado la división, que crea competencia, celos y egoísmo.

A menudo señalo que, en el siglo pasado, Mahatma Gandhi promovió la ‘ahimsa’, igual a la no violencia y muchas personas de todo el mundo siguieron su ejemplo. Hoy en día, debemos hacer todo lo posible para fomentar otra tradición india que tiene miles de años: la ‘karuna’ o compasión. El cristianismo, al igual que otras religiones, hace hincapié en la importancia de la bondad amorosa. La razón que da es que todos hemos sido creados por un solo creador, todos somos hijos e hermanos, que es por naturaleza amor infinito, por lo tanto, nosotros también debemos tener un corazón cálido hacia los demás. Así que la armonía entre las religiones es esencial.

La educación tiene un valor universal. Hasta ahora la educación moderna se ha centrado en desarrollar el cerebro, el intelecto, en lugar del la mente que es el corazón. Si tenemos un corazón cálido, tendremos paz mental, en cambio, la competitividad y la frustración que esta conlleva nos la robarán. Como he mencionado antes, en el siglo pasado, Mahatma Gandhi se entregó a la importancia de la noción de no violencia. En este siglo, tendrá la misma fuerza si el mundo entero es capaz de prestar mayor atención, no sólo en las iglesias y los templos, sino a través de la educación, a la calidez de corazón y la mente.

Aquí es donde la educación moderna es inadecuada. Necesitamos que nos enseñe el valor de la calidez de corazón y cómo cultivarla para que todos tengamos buena salud y tranquilidad. Todos los siete mil millones de seres humanos, sugirió, somos esencialmente iguales. Somos hermanos y hermanas. Tenemos que aprender de forma secular a tener un corazón más cálido.

Don`t copy text!