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Pinos, pueblo con un mágico presente
Mario Alberto Menchaca Trejo 08-08-2015 19:54 hrs

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Imagen /
Imagen / Desde 2010, el municipio es Patrimonio Cultural de la Humanidad, ya que forma parte del Camino Real de Tierra Adentro.
Miguel Correa / Templo de San Francisco, en el Jardín Constitución.
Imagen / Monumento dedicado a Miguel Hidalgo.
Las grandes riquezas de Pinos fueron conocidas desde la segunda mitad del siglo 16, cuando, durante las exploraciones españolas encabezadas por Juan de Oñate, se descubrieron los yacimientos de minerales que años más tarde posibilitaron la fundación de San Luis Potosí.

De la historia de este municipio, el profesor David Castañeda Román ha realizado exhaustivas investigaciones, publicadas en su obra Una sierra y un pinar.

En ella explica que Pinos formó en la época prehispánica parte de la región denominada en la actualidad Tunal Grande y se han encontrado pinturas rupestres y otros objetos de cerámica en algunos cerros aledaños, que sirven como testimonio de esto.

También existieron asentamientos de huachichiles, una de las tribus chichimecas más importantes.

A la llegada de los españoles y con la traída de indios tlaxcaltecas a poblar el mineral, los huachichiles se dispersaron a lo largo del Camino Real en busca de oportunidades para asaltar las caravanas de mercancías.

Otras investigaciones hacen alusión a que el fundador fue Miguel Caldera y proponen que el primer nombre de Pinos fue Toledo, pero tuvo poca aceptación y al poco tiempo cayó en desuso.

Se considera que la primera de las exploraciones llegó en 1550; años más tarde, en 1603, quedó establecido el convento franciscano, habitado hasta el siglo 19, cuando los religiosos tuvieron que salir por causa de la exclaustración y secularización de bienes eclesiásticos.

La fecha considerada como la fundación de Pinos es el 24 de febrero de 1588.

En un documento se menciona que para 1593 se hizo  la denuncia de una mina de oro y plata.

Un año más tarde aparece el nombre de Real de Nuestra Señora de la Concepción del Cuzco y descubrimiento de las minas que llaman Sierra de Pinos, en un documento donde el virrey Luis de Velasco desconoció al alcalde y tomó posesión del lugar.

Durante este tiempo, el sitio perteneció a Guadalajara y se le conoció como Alcaldía Mayor de Sierra de Pinos, hasta la lucha de Independencia, cuando se denominó Subdelegación de Sierra de Pinos y pasó a la Jurisdicción de Zacatecas.

Consumada la Independencia, decayeron las minas y en la Constitución de 1824 pasó a ser municipio del estado de Zacatecas y cabecera municipal del partido político.

En la segunda mitad del siglo 19 hubo un resurgimiento de las minas gracias a las inversiones de capitales ingleses, atraídos por el gobierno de Porfirio Díaz.

Un hecho que marcó a Pinos fue la matanza del Arroyo de las Flores, el 25 de mayo de 1914,  cuando la ciudad fue tomada por los revolucionarios comandados por el  general José Isabel Robles; el combate duró seis horas.

El 31 de octubre de 2012, Pinos recibió la distinción de Pueblo Mágico y desde 2010 se encuentra inscrito dentro del itinerario  Camino Real de Tierra Adentro, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

*En el texto también colabora Abraham Pérez, Jefe del Departamento de Difusión de la Crónica del Estado y cronista auxiliar de Calera.

Ubicación

Leyenda

La palma de los ahorcados
La gente cuenta que cerca de la comunidad La Victoria, en la palma china, se escuchan lamentos y quienes han pasado por el lugar a altas horas de la noche, ya envueltos en la parranda, aseguran ver la silueta de un hombre desfigurado colgando del tronco de esta planta.

Según la leyenda, en la época de la Cristiada, un grupo de sublevados se ocultaba en los alrededores de la hacienda, pues el ejército los perseguía acusándolos de robos y otros delitos.

El hacendado, creyendo en la inocencia de los cristeros, mandó llamar a uno y lo hizo vestirse de sacerdote, para que confesara a los trabajadores.

Tocó el turno a un peón encargado de cuidar las borregas, que confesó haber perdido dos y culpar a los cristeros de habérselas robado. El simulado cura susurró: “¡Maldita rata embustera!” El peón salió corriendo, pero a los pocos minutos fue alcanzado por los otros trabajadores, enviados por el hacendado. Por sus malas acciones fue torturado y ejecutado en los palmares del Ejido de La Pachona. El cuerpo permaneció durante muchos días ahí, pues nadie se atrevía a bajarlo. Desde entonces suceden las fantasmales apariciones.

Platillos típicos

Gorditas de horno acompañadas de guisado: Se preparan con harina de maíz, manteca, sal y se rellenan con frijoles, rajas con queso, requesón, chicharrón o algún otro platillo. Deben cocerse en horno de leña, pues le da el toque de sabor.

Biznagas y tunas: Se utilizan en la elaboración de dulces y queso de tuna.

Mezcal y pulque: Su elaboración requiere de un proceso artesanal que inicia con la extracción del aguamiel del agave y el cocimiento del corazón de éste, pasando por un proceso de fermentación y destilado.

Son las bebidas típicas y se considera que el mezcal de Pinos es uno de los mejores del norte de México.

Lo tradicional: También es común el consumo de carne de conejo en mole de pinole, condoches, patoles blancos, melcochas, miel de maguey, atole blanco y champurrado.

Edificios históricos


Torre del reloj público

Su estructura indica que fue parte de una capilla conocida como la Santa Vera Cruz, que existió desde el siglo 17. Combina elementos arquitectónicos neogóticos y barrocos.


Capilla de Tlaxcalita
Es construida por los indios tlaxcaltecas que poblaron el Real de Minas. En el siglo 18 es ampliada, se agregan torres octagonales y la sencilla portada de cantera.  Posee un retablo de madera dorada, presidido por la imagen de Inmaculada Concepción de María, patrona del barrio y de Pinos.

Portal Centenario
Desde 1921, conmemora los 100 años de la consumación de la Independencia de México, de ahí su nombre, aunque se sabe que es una construcción del siglo 19.


Parroquia de San Matías
Su construcción inicia en 1677. En el siglo 18 se proyecta hacer el templo de tres naves; ya muy avanzados, los trabajos son interrumpidos, quedando los restos de las paredes, arcos y bóvedas.


Templo y convento de San Francisco
El convento es erigido en 1603, se conserva parte de la arquería del claustro. El templo de una sola nave abriga retablos procedentes del siglo 18 y una pequeña capilla dedicada a la Virgen de los Dolores.

El personaje


Su sazón es inigualable. (Cortesía de Abraham Pérez)

María Santana Guerrero González: Nació el 26 de julio de 1924 en la cabecera municipal de Pinos.

Contrajo matrimonio con Santos Cerda, hijo de los propietarios del Mesón de San José, donde laboró algunos años de su vida.

Anita, como es conocida por los habitantes de Pinos, quedó viuda a temprana edad y para sostener a sus hijos, se dedicó a vender  menudo en la antigua Plazuela de la Leña, donde era muy buscada por los comensales.

En la década de los 60 se trasladó a las afueras del Portal de las Palomas, donde, desde entonces, empezó con la venta del atole de champurrado y gorditas hechas a mano, que con el tiempo se convirtieron en uno de los platillos típicos del municipio, sumando ya 59 años de esta tradición que ha sido continuada por su familia.

Durante algunos años participó activamente en las festividades en honor a Nuestro Padre Jesús, siendo muy devota, aunque por su edad ya no le es posible.

Fue electa reina de las personas de la tercera edad durante tres años consecutivos, debido al gran aprecio que se le tiene en Pinos.

Actualmente ya no trabaja, sin embargo, se muestra siempre alegre y agradece a Dios por cada día de vida, rodeada de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

Visita obligada


La Hacienda La Pendencia es famosa por la fábrica de mezcal que sigue en pie y en producción. Sus edificios datan de 1621. Su mezcal es de los mejores de la región.


En el Museo Comunitario IV Centenario hay piezas de distintas épocas: restos fósiles, huesos prehistóricos, puntas de flecha, herramientas utilizadas en las minas, armas de la Revolución, fotografías y documentos antiguos. (Cortesía de Abraham Pérez)

La Sierra de Pinos está constituida por formaciones rocosas peculiares. Se trata de una reserva ecológica habitada por el águila real.  Quienes gustan de la naturaleza, acuden a este lugar, donde además se disfruta de una vista espectacular. 


La importacia de la Hacienda Espíritu Santo radica en la producción minera, la crianza de toros de lidia y ganado de tiro. Majestuosas fortificaciones del siglo 17 sobresalen del árido paisaje, así como un templo de principios del 19. (Cortesía)


En el Museo de Arte Sacro se exhibe una colección de pinturas del siglo 18, realizadas por artistas como Miguel Cabrera y algunas esculturas de Cristo crucificado, custodias, cálices y otros objetos religiosos de orfebrería.

Festividades

Por su amplio territorio y número de comunidades, durante prácticamente todos los meses del año se realizan fiestas del calendario cívico y del litúrgico en el municipio, siendo la cabecera donde se presentan las más concurridas.

En la segunda quincena de febrero, los pinenses se engalanan para recibir la feria regional en honor a San Matías, patrono de la Parroquia.

Esta fiesta pagano-religiosa incluye peregrinaciones, danzas, bailes populares, muestras gastronómicas, coronación de la reina, juegos mecánicos, pólvora, entre otras cosas.

El primer viernes de marzo se venera una dramática  y antiquísima imagen de Nuestro Padre Jesús, que se encuentra en el Templo Expiatorio de San Francisco.

Los habitantes le tienen mucha devoción, ofrecen misas, rosarios y un besapié.

Esta imagen sale del templo el domingo después de la fiesta y es trasladada a la parroquia donde permanece hasta el Jueves Santo, cuando nuevamente recorre las calles de Pinos y visita la Capilla del Barrio de Tlaxcala, en la tradicional “subida”.

En ella, se escenifica la oración de Jesús en el Huerto y el prendimiento; el Viernes Santo protagoniza el vía crucis y retorna a su templo.

Desde hace cinco años, el tercer domingo de julio  se reúnen más de 30 grupos de danzas de pluma, indios y matlachines, en el Encuentro de Danzas Tradicionales, recorriendo las calles principales de la ciudad al ritmo del sonido de las tamboras, violines y huaraches, con la finalidad de mostrar la riqueza  de este patrimonio intangible a las nuevas generaciones y evitar su desaparición.

El 8 de diciembre se organiza una de las celebraciones populares más representativas: la Fiesta de los Faroles en honor a la Purísima Concepción de María, que se encuentra en el barrio de Tlaxcala.

Durante las noches, las calles se iluminan con bellos faroles y fuegos artificiales y a lo largo de la calle principal, que conduce a la capilla.

Se colocan cazuelas de barro donde se deposita sebo, para así  prenderle fuego para iluminar el paso de los visitantes y peregrinos.

Los nueve días que anteceden a la fiesta, las calles lucen adornadas con tiras de papel de colores.

Ciudadanos Ilustres

José Miguel Gordoa y Barrios (1777-1832): Doctor en teología, catedrático y político. Representó a Zacatecas en las Cortes de Cádiz y fue el último presidente de aquel congreso.  En 1824, participó como diputado del Congreso Constituyente de México y en 1831 ocupó el cargo de obispo de Guadalajara.   

Felipe Berriozábal (1829-1900): Militar y político liberal. Durante la Guerra de Reforma combatió en las batallas de Salamanca, Tacubaya, Las Cumbres y Puebla, por ello el presidente Benito Juárez lo designó secretario de Guerra. Gobernó varias entidades federativas. Fue secretario de Gobernación de Porfirio Díaz, ministro de Guerra y Marina.

Luis de la Rosa Oteiza (1805-1856): Abogado de ideas liberales. Se dedicó al periodismo en Guadalajara. Fue diputado en el Congreso del Estado durante la administración de Francisco García Salinas. Participó en la redacción de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo. 
Su obra cumbre se titula Observaciones a varios puntos concernientes a la administración pública del Estado de Zacatecas.   

Enrique Fernández Ledezma (1888-1939): Desde joven se inclinó por la literatura. Editó la revista Nosotros al lado de Ramón López Velarde, Francisco Reyes, José Villalobos Franco y otros. Es autor del libro de versos Con sed en los labios, publicado en 1919. Fue director de la Biblioteca Nacional.

Amparo Dávila (1928-): Reconocida escritora por sus aportaciones al género de cuento contemporáneo.

Es autora de obras como: Salmos bajo la luna (1958), Árboles petrificados (1977) y Tiempo destrozado (1959). Ha recibido múltiples honores y anualmente se entrega el premio nacional de cuento fantástico que lleva su nombre.