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De mis apuntes
Irrefrenable la demolición del patrimonio funerario
Carlos López Gámez 03-06-2016 22:17 hrs

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Liga Corta




Archivo / Tumba francesa vestigio de la historia.
Archivo / La primera sepultura data del siglo 19 en el año de 1868 respectivamente.
Una vez más y aunque se nos califique como soñadores, debemos de insistir y resistir, hasta donde sea posible, para encontrar y lograr que alguien del poder decida acudir al rescate, protección y conservación del patrimonio histórico y cultural del pueblo.  De persistir la amnesia característica en los gobernantes en torno al tema y sin ser agoreros del infortunio, podemos afirmar que “El Patrimonio Histórico y Cultural de la comunidad del mañana será sólo una fugaz referencia”.

Revisando y analizando detenidamente el contexto relativo a lo que seguimos señalando, que son bienes patrimoniales de la población, nos encontramos con una carpeta de información que contiene el resultado de añejas como recientes investigaciones emprendidas por agrupaciones civiles y profesionales dedicadas al rescate de los multicitados legados.  Este se refiere al Panteón de Santa Teresa.

Independientemente al contexto religioso y ritual en su interior, que desde sus orígenes datan de la primera década del siglo 19, se empezaron a construir monumentos funerarios cuyos estilos arquitectónicos nos remontaban  a otras civilizaciones, además de que reflejaban indudablemente el poder económico de quienes ahí reposan sus restos mortales.

Un sector de este panteón era para los pudientes y a perpetuidad, claro que también había lugar para párvulos y personas con menos capacidad monetaria, incluso las fosas comunes con derechos por sólo permanecer cinco años.  Al concluir lo anterior, se procedía  a las exhumaciones y a depositar los restos humanos en un enorme hoyanco, una especie de osario a cielo abierto.

Asociaciones civiles, debidamente protocolizadas ante notario, como AFEHYAC y el Centro de Investigaciones Históricas de Fresnillo, así como arqueólogos e historiadores, han publicado sus proyectos de investigación, y en cada uno de ellos, se hace la denuncia pública de los irreparables daños y destrozos que se realizan sistemáticamente, por la ciega y absurda aprobación del municipio.  

Denuncias que jamás han sido atendidas por ninguna autoridad que se precie de serlo en esta entidad.
Nuevamente, la indiferencia oficial se manifiesta públicamente al permitir que el patrimonio funerario de Fresnillo esté gradualmente desaparecido y en su lugar se levantan criptas modernas cuya propiedad es y, sin que nos sorprenda, de políticos, influyentes y de poder económico.

En el Panteón de Santa Teresa se construyó una capilla central, con un estilo arquitectónico que es único en la región. 

 Este recinto está circundado por tumbas de todos los estilos, además el desorden en accesos se encuentran totalmente obstruidos por el desarreglo en que realizan las inhumaciones.  Importantes mausoleos han desaparecido por completo, se demolieron sin contemplación alguna, mucho menos respeto para las familias de los deudos.

En uno de tantos recorridos de nuestras andanzas en la investigación por los obstruidos accesos a las tumbas antiguas, nos acompañó la arqueóloga Lupita Ortiz Bernal y ella publicó sus puntos de vista sobre el particular.

Encontramos tumbas de personajes de Fresnillo que los historiadores oficialistas olvidan, por ejemplo la del respetado educador Joaquín Belloc, también sobresalen las criptas de la Familia Correa y Ortega, casi intactas; sin embargo la de la familia Belauzarán fue objeto de despiadado atentado para desmantelarla y llevarla a otra parte.

Mausoleos como los de la familia Tellery, de origen francés, han desaparecido por completo; la tumba más antigua que se haya encontrado a la fecha data de 1868, creemos que aún se encuentra en el lugar.

Otra de un personaje olvidado ha soportado todo tipo de embates destructivos porque se mantiene semioculta por el follaje, se trata de Luis Correa Magallanes, quien perdiera la vida al caer del techo del Teatro Echeverría cuando realizaba la inspección de la obra en 1984, por cierto, en una placa de granito aparece el siguiente epitafio:

“El afecto sincero y la gratitud de la sociedad de Fresnillo erigen este monumento a la memoria del Sr. Luis Correa Magallanes que fue jefe político de este partido y falleció víctima de sus deberes como funcionario público el 16 de enero de 1984”.  Es el único testimonio en favor del funcionario público.

Otras tumbas en peligro de perderse es la del capitán Enrique Castillo, quien fuera abatido en un combate entre revolucionarios y federales el 23 de agosto de 1913.  En otro orden se han encontrado, y esperemos que aún se conserven, tumbas de personas de origen francés, inglés, norteamericano, chino y españoles.

 Algunos de ellos no profesaban la religión católica, sin embargo se les permitió su sepultura en este camposanto con previa dispensa.

La fachada original permaneció inalterable en su mayor parte, hasta finales de los setentas del siglo pasado, se remodeló a principios de los ochentas al ampliarse el panteón, destruyéndose gran parte de su arquitectura.

Este panteón ha estado perdiendo su estructura original, desaparecen continuamente antiguos monumentos funerarios y en su lugar levantan las imposiciones predominantes.

Centro de Investigaciones Históricas de Fresnillo (CIHF)