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Desequilibrio
Jésica García Torres 25-02-2016 22:37 hrs

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Sabemos que la distribución de la riqueza económica alrededor del mundo no es del todo uniforme. Algunas estimaciones indican que América Latina es la región más desigual del mundo, puesto que más del 70% de la riqueza se concentra en menos del 10% de la población. La condición que viven los países de ésta zona ha sido catalogada como alarmante en el Foro Económico Mundial, mientras se analiza la crisis económica y financiera en la que se encuentran las diferentes naciones. 

Para desgracia nuestra, México se encuentra en ésta zona, donde los efectos de la desigualdad son obvios cuando volteamos a ver los porcentajes de las clases sociales en el país, ubicando al 35% de la población en una clase social denominada Baja-baja, según la Secretaría de Economía, mientras el 1% de la población se encuentra en el otro extremo, la clase Alta-alta. 

Nuestro país, en ésta situación, lidia con otras consecuencias ligadas fuertemente a la calidad de vida, como son la carencia de servicios básicos (sentados como derechos en nuestra Constitución), la reducción en la esperanza de vida, la dificultad en el acceso a la educación y graves problemas de salud pública, que no ven una pronta resolución.

Grupos de expertos centran las causas de la desigualdad social en los sistemas políticos, que son poco democráticos, y en los modelos económicos excluyentes, que tienen sistemas tributarios deficientes y una imperante evasión de impuestos, además de una recaudación mal proporcionada entre las clases sociales. 

Algunas soluciones propuestas consideran como punto crucial la creación de un sistema tributario adaptado a estos tiempos, tomando en cuenta además que todos paguen impuestos según sus medios económicos.

Ésta tarea, que personalmente considero complicada, debe llevarse a cabo primero, a través de una correcta organización del gobierno, que permita la cooperación entre empresas de todos los tamaños para generar circulación de capital; y segundo, una cooperación entre mercados internacionales que evite la generación de competencias entre países en ámbito tributario. 

Se necesita actualizar el modelo económico del país, para que empresas multinacionales no aprovechen las existentes lagunas legales, y al contrario, éstas sean cada vez menos, ofreciendo un marco jurídico sustentado y adaptado a las condiciones sociales actuales.