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Joe Kent dimitió como director del Centro Nacional Antiterrorista tras rechazar la guerra contra Irán y afirmar que el país no representaba una amenaza inmediata para EU.
ESTADOS UNIDOS.- El director del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent, presentó su renuncia tras expresar su desacuerdo con la ofensiva militar impulsada por el presidente Donald Trump contra Irán, al considerar que la República Islámica no representaba una amenaza inminente para la seguridad estadounidense.
La dimisión se produjo en medio de la creciente tensión internacional derivada de la guerra iniciada a finales de febrero de 2026 entre Estados Unidos, Israel e Irán. En su carta de renuncia, Kent afirmó que no podía respaldar moralmente la estrategia militar adoptada por la administración, pues, según su evaluación, el conflicto se impulsó por presiones políticas y no por una amenaza inmediata contra el país.
El ahora exfuncionario sostuvo que la narrativa sobre el peligro iraní fue exagerada y advirtió que la intervención podría repetir errores estratégicos similares a los que precedieron a la guerra de Irak.
La salida de Kent representa la primera renuncia de alto nivel dentro del gobierno estadounidense relacionada directamente con la guerra contra Irán, lo que evidencia tensiones internas sobre la política exterior y el rumbo del conflicto.
El exdirector del organismo antiterrorista, un veterano de las fuerzas especiales con experiencia en operaciones militares y de inteligencia, había sido nombrado para el cargo en 2025. Su perfil político se vinculó con el ala nacionalista y antiintervencionista del movimiento conservador estadounidense.
En su mensaje público, Kent sostuvo que la intervención militar no beneficia a los intereses de Estados Unidos y advirtió que el país corre el riesgo de involucrarse nuevamente en conflictos prolongados en Medio Oriente.
El conflicto actual se enmarca en una escalada regional iniciada tras ataques militares conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, lo que incrementó la tensión geopolítica y el riesgo de una confrontación más amplia en la región.
Tras conocerse la renuncia, Donald Trump reaccionó con dureza y minimizó la salida del funcionario, al asegurar que su postura demostraba debilidad frente a las amenazas internacionales.
El mandatario declaró ante la prensa que siempre consideró a Kent “muy débil en materia de seguridad” y sostuvo que su salida del gobierno resulta positiva ante las diferencias sobre la evaluación del peligro que representa Irán.
Trump insistió en que la ofensiva militar responde a información de inteligencia que advertía sobre riesgos reales provenientes del régimen iraní, por lo que defendió la decisión de intervenir.
La controversia generada por la renuncia ha intensificado el debate en Washington sobre los motivos que llevaron a la guerra y las consecuencias que podría tener para la estabilidad global, así como sobre el grado de consenso dentro del propio gobierno estadounidense respecto a la estrategia militar en Medio Oriente.