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El jefe del Pentágono advierte que Washington recurrirá a “cualquier medio necesario” si Teherán no entrega su material nuclear.
ESTADOS UNIDOS.- El gobierno de Estados Unidos intensificó su postura frente a Irán al advertir que podría tomar el control del uranio altamente enriquecido del país asiático si este no lo entrega de manera voluntaria.
El jefe del Pentágono, Peter Hegseth, lanzó la advertencia al asegurar que Washington conoce la ubicación del material nuclear iraní y que está dispuesto a actuar.
“Ellos lo entregarán o nosotros lo tomaremos”, afirmó el funcionario, quien no detalló los mecanismos para ejecutar esa acción, pero dejó abierta la posibilidad de una intervención directa.
La declaración ocurre en medio de una creciente preocupación internacional por el programa nuclear de Irán, cuyo desarrollo ha generado tensiones durante años. Aunque el uranio enriquecido puede tener fines civiles, también representa un componente clave para la fabricación de armas nucleares.
En este contexto, los intentos por frenar su producción —como el acuerdo nuclear de 2015— han perdido fuerza desde que Estados Unidos se retiró del pacto en 2018. A partir de entonces, Teherán incrementó su capacidad de enriquecimiento, lo que encendió las alarmas en Washington y en otras potencias.
Además, el conflicto actual entre ambos países, que escaló en 2026 con ataques militares, ha agravado el escenario y ha colocado el tema nuclear en el centro de la disputa internacional.
Por otra parte, la amenaza estadounidense no solo impacta la relación bilateral, sino que también eleva el riesgo de una confrontación mayor en Medio Oriente. Analistas advierten que cualquier intento por apoderarse del uranio iraní podría desencadenar una respuesta militar inmediata.
Asimismo, la advertencia se produce en un momento delicado, marcado por negociaciones intermitentes y llamados internacionales a reducir la tensión. Sin embargo, el tono del Pentágono sugiere que Washington mantiene una estrategia de presión directa para frenar el avance nuclear iraní.
Finalmente, la postura estadounidense refuerza la incertidumbre sobre el futuro del conflicto, ya que evidencia que la vía diplomática convive con la amenaza de acciones contundentes, lo que complica la posibilidad de una solución pacífica en el corto plazo.