

Fotos: Rocío Ramírez.
Enclavado en el centro del Cañón de Juchipila está Huanusco, donde encontramos a María de los Ángeles Venegas Sánchez, “Doña Mary”, quien refresca a los caminantes con sus raspados 100% naturales.
HUANUSCO. – Enclavado en el centro del Cañón de Juchipila está Huanusco, donde encontramos a María de los Ángeles Venegas Sánchez, “Doña Mary”, quien refresca a los caminantes con sus raspados 100% naturales.
Este municipio encierra y ofrece a sus habitantes una gama de platillos y antojitos que dejan sin aliento a más de uno. Entre los comerciantes que consienten a los propios y ajenos doña Mary.

Desde hace varios años, la dulce y trabajadora mujer dedica su vida a darle color a la pequeña placita de Huanusco, donde deleita a sus visitantes con sus tradicionales, deliciosos y refrescantes raspados.
La zacatecana endulza los paladares y los días de quienes en su camino se detienen a refrescarse desde el mediodía que comienza la venta.

Como es toda una tradición en las comunidades, doña Mary instala unas mesitas en las que coloca su mercancía.
Lo que llena de color la mesa son los jarabes con los que endulza el hielo raspado o bien el agua fresca que le piden.
Los sabores que ofrece son muy variados, van desde la fresa, la guayaba, la piña, la vainilla, el limón natural o verde, hasta el tamarindo, cuya particularidad es que son 100% caseros.

Doña Mary no ahorra en calidad. Por ello los jarabes los hace ella y eso es precisamente lo que los vuelve tan característicos y sabrosos por ser elaborados de una forma artesanal y con fruta fresca.
Así pues, al viajar desde la capital o desde los municipios del sur hacia Zacatecas, la visita a Huanusco se vuelve obligada, sobre todo, en la temporada de calor.
Lo anterior, sobre todo cuando en el lugar azotan temperaturas que van desde los 35 grados centígrados y que puede sobrepasar los 40 o más.

Aunque no hay días malos, Doña Mary explica que los mejores momentos para su venta son después de la 1:00 de la tarde cuando el calorcito empieza a hacer de las suyas.
A su puesto llegan chicos y grandes, de todos los estratos sociales, pues saborear un raspado con Doña Mary es como ir al cielo en cada sorbo.
Otro grupo muy importante de sus clientes son los funcionarios de gobierno, que realizan diligencias en los municipios del sur o viceversa.

Además, para hacer más cómoda la visita tiene unos banquitos para quienes gusten charlar por un rato.
Aunque los raspados fueron el inicio de su pequeño negocio, también vende “churritos” y papitas, los que acompaña con unos ricos cueritos curtidos y una salsa de jitomate que ella elabora en casa.
Estas delicias las acompaña con fruta picada, elotes y chascas.

Doña Mary es muy querida por los habitantes de Huanusco, y los foráneos que llegan a visitarla.
El cariño que le tienen es tal, que nunca, aunque deje su puesto solo, ha sido víctima de robos o destrozos.
Además cuando ella no está, hay quienes tienen la confianza de prepararse lo que quieran comer y ahí dejan el dinero de lo consumido o luego llegan a pagarle.
Asimismo, Doña Mary nos cuenta, que el puesto de raspados, fue un escaparate para tener ingresos en su propio pueblo, pues en el pasado, tenía una tienda de ropa.
Sin embargo, en la temporada en que la inseguridad invadió el pueblo, sus ventas y negocio se fueron a pique.
Por ello, ésta fue una manera de retomar un trabajo seguro, decente y propio que le da la oportunidad de conocer a muchas personas.
Si visitas el sur de Zacatecas, en tu paso por Huanusco, no te vayas sin disfrutar un exquisito raspado, pues no puedes morir sin antes probar las delicias de doña Mary.
La mujer trabajadora siempre te recibirá con una sonrisa en los labios, una anécdota que escuchar, y por supuesto un delicioso raspado para disfrutar.
Cabe señalar que hoy día por la contingencia que se vive, Doña Mary atiende en su casa, ubicada de la Parroquia de San Francisco hacia abajo.
Así que hay que cuidarse del coronavirus, lavarse las manos y no salir de casa, para ir a probar estas delicias.
