En la entrega anterior les compartimos una semblanza del presbítero zacatecano Pascual Vega Alvarado que fue fusilado por tropas de la División del Norte que tomaron la ciudad de Zacatecas aquel trágico mes de junio de 1914. Sin embargo, no fue la única persona que corrió con esa suerte. Otros sacerdotes también fueron ejecutados, entre … Leer más
En la entrega anterior les compartimos una semblanza del presbítero zacatecano Pascual Vega Alvarado que fue fusilado por tropas de la División del Norte que tomaron la ciudad de Zacatecas aquel trágico mes de junio de 1914. Sin embargo, no fue la única persona que corrió con esa suerte. Otros sacerdotes también fueron ejecutados, entre ellos, el hermano lasallista Adrián-Marie Astruc, quien nació el 4 de junio de 1860 en Marvejols, Francia. Hijo de Juan Astruc y Victoria Thomé.
Formaron un familia que profesaba la religión cristiana. Don Juan tenía una carpintería que le permitió mantener a su familia y darle educación a sus hijos. Uno de ellos era el pequeño e inquieto Carlos, quien a la postre se trasladó a París para cumplir con el llamado al ministerio sacerdotal. Con tan sólo 14 años de edad ingresó al noviciado menor. Era el 8 de septiembre de 1874. Ese día, “el bullicioso ‘Charlot’ de Marvejols, había dejado el mundo y consumado la costosa separación de los seres para él más queridos, para consagrarse a Dios”, según palabras de su misterioso biógrafo que sólo firma con las siglas A. A. A.
Carlos concluyó su noviciado menor e ingresó al noviciado mayor, el 12 de septiembre de 1876. A partir de ese momento se convirtió en “un soldado que entra al servicio de Jesucristo, un futuro salvador de almas”, a decir de su biógrafo. Y fue el 24 de ese mes, el día de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, cuando el joven Carlos recibió el hábito religioso y el nombre de Hermano Adrien-Marie. Alguna vez, durante su formación, plasmó en sus notas íntimas: “Quiero ser un santo”. La vida se encargaría de realizar esa aspiración. Dos virtudes le acompañaron en la búsqueda de ese sueño: el fervor y la perfecta obediencia. Otra vez, un 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María pero de 1878, pronunció sus primeros votos. También empezó con el ejercicio de la docencia en esa misma institución.
En 1885, el hermano Adrián comenzaría su peregrinar como soldado de Cristo y como educador. Estuvo en Vals y más tarde en la ciudad más pintoresca de Francia: Puy, donde se venera a Nuestra Señora de Francia, mejor conocida como la Virgen Morena. En ese lugar pronunció sus últimos votos, el 28 de agosto de 1888. Luego, en 1896 ingresó a su “segundo noviciado”. Más tarde, recibió la dirección de la clase superior del Internado de Beauvais y que ejerció durante tres años. En 1900, le correspondió vivir las celebraciones por la canonización de san Juan Bautista de La Salle, presidida por León XIII, el 24 de mayo.
En ese mismo año hubo otros motivos de gozo: el Instituto de los hermanos lasallistas donde realizaba su ministerio de subdirector y educador, logró “honrosas distinciones, diplomas, medallas de oro y plata con motivo de la Exposición Universal de París. Al despuntar el nuevo siglo, aprendió inglés y español. Se preparaba para desempeñar su ministerio lejos de su país natal. Fue uno de los primeros cuatro Hermanos lasallistas que recibieron la designación para fundar establecimientos en México. Esto coincidió con la persecución religiosa que se desató en Francia. En 1904, “una nueva ley prohibió la enseñanza a los miembros de cualquier congregación religiosa”. En ese entonces, había en ese país: 100 escuelas lasallistas, 14,000 Hermanos y 200,000 alumnos.
El Hermano Adrián-Marie se trasladó a México y fue uno de los fundadores del Colegio de San Pedro y San Pablo, en Puebla, que abrió sus puertas el 15 de enero de 1906. Al poco tiempo, el Hermano Adrián fue enviado a la ciudad de Zacatecas, sin saber que en esta tierra colorada se encontraría con el Padre. Llegó el 3 de marzo de 1908 y se haría cargo de la dirección del nuevo establecimiento. Para tal fin, se le asignó un inmueble que había a un lado del templo de San Juan de Dios. El 5 de abril se llevó a efecto la solemne apertura del Instituto Científico San José. Aún existen fotografías de aquellos primeros maestros y alumnos. Muchos niños y jóvenes ya no tenían que irse a estudiar a la capital del país. Aquí tenían una excelente opción. Pero no sólo tenían cabida los hijos de familias pudientes. Ahí también se abrió la Escuela Gratuita del Señor San José y que a partir de 1913 se le conoció como Escuela Gratuita de la Purísima para que niños de familias pobres tuvieran acceso a la educación.
En mayo de 1914 realizó un viaje de ida y vuelta a la capital del país. Al regresar a Zacatecas percibió una atmósfera adversa para la ciudad. Sus habitantes –los que se quedaron- vivieron el drama de los enfrentamientos que hubo entre el 10 y el 22 de junio de 1914. El día 23 tuvo lugar la sangrienta batalla de dejó una estela de sangre, muerte y sufrimiento. Al día siguiente, hubo fusilamientos, asesinatos, saqueos, incendios, préstamos forzosos, secuestros, etcétera.
El miércoles 24, día de la fiesta del precursor de Cristo, San Juan Bautista, quien también sufrió martirio, llegaron tropas revolucionarias al instituto. Encontraron a unos federales heridos que se habían refugiado en unas tapias del establecimiento. El Hermano Adrián fue apresado y conducido ante el general Manuel Chao, quien ordenó que lo encerraran con centinela de vista en una casa contigua a la estación. No se sabe las angustias que debió pasar este sacerdote y educador a lo largo del día. Por la noche fue conducido a los pies del crestón principal del Cerro de La Bufa, donde fue ejecutado, junto a dos Hermanos suyos.
*Cronista de Zacatecas
Imagen Zacatecas – Manuel González Ramírez