ZACATECAS.- La tarde nublada en el Centro Histórico se llenó de acordes y la suave voz de Pamela García Gómez, quien se dedica a iluminar la vida de las personas por medio de sus melodías. Desde pequeña se enamoró del canto por su madre y aprendió a tocar la guitarra sin la ayuda de nadie, … Leer más
ZACATECAS.- La tarde nublada en el Centro Histórico se llenó de acordes y la suave voz de Pamela García Gómez, quien se dedica a iluminar la vida de las personas por medio de sus melodías.
Desde pequeña se enamoró del canto por su madre y aprendió a tocar la guitarra sin la ayuda de nadie, pero con influencia de su padre. Ingresó a la licenciatura en Música de la UAZ durante un año, pero no pudo concluir la carrera.
Salió a las calles con un grupo de amigos malabaristas y descubrió su pasión.
Actualmente tiene 2 años trabajando así y a pesar de que muchos le ha dicho que no puede vivir de ello, poco a poco consiguió para sustentar su hogar, así como para costear las necesidades básicas; de ella y de sus dos perros y cinco gatos.
Pamela también se presenta una vez al mes en la Cafebrería Fénix y ha estado en los Sábados en la Cultura y la Ciudadela del Arte.
“Realmente nunca he pensado en algo grande, a mí me gusta mucho estar en la calle, las personas que me ven no esperan escuchar música a su paso, pienso que comparto lo que tengo y es aportar mi granito de arena para mejorar el entorno”, explicó.
La joven interpreta piezas como Sabor a mí y Piel canela, pero también tiene canciones de protesta de su propia autoría como Nos hemos vuelto un carajo y Todo desde mi jaula, que habla sobre las personas que están presas injustamente.
Para Pamela lo más difícil de tocar en exterior es enfrentar el clima cambiante de la ciudad, pero ni con las adversidades que se le presentan dejará de llevar su música a las calles zacatecanas.
Imagen Zacatecas – Anahí Encina