

Valentino Garavani. | Foto: Cortesía.
El creador italiano falleció a los 93 años en Roma. Su legado transformó la moda en arte y dejó una huella imborrable en el siglo XX y XXI.
ITALIA.- El mundo de la moda despide a uno de sus pilares. Valentino Garavani, ícono absoluto de la alta costura italiana, murió a los 93 años en su residencia de Roma, ciudad donde forjó una de las casas de moda más influyentes de la historia.
La Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti confirmaron que el diseñador falleció serenamente, rodeado de sus seres queridos, cerrando así una era marcada por la elegancia, la belleza y la permanencia.

Nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, Lombardía, Valentino descubrió su vocación desde niño. A los 17 años viajó a París, donde se formó en la École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne.
Allí pulió su talento junto a maestros como Cristóbal Balenciaga, Jean Dèsses y Guy Laroche, lo que marcó para siempre su concepción de la moda como un arte.

Más tarde, en 1959 regresó a Italia y abrió su primer atelier en la Via Condotti de Roma. Poco después conoció a Giancarlo Giammetti, su socio y compañero de vida, con quien fundó en 1960 la Maison Valentino.
Juntos construyeron un imperio basado en una idea simple y poderosa: vestir a las mujeres para hacerlas bellas, sin estridencias ni modas pasajeras.

Su consagración llegó en los años sesenta. En 1967 sorprendió con una colección completamente blanca y consolidó su prestigio internacional. Desde entonces, su nombre quedó ligado al glamour, la perfección artesanal y al icónico rosso Valentino, su sello personal.
Valentino vistió momentos históricos: fue amigo de Jackie Kennedy y acompañó estilísticamente su boda con Aristóteles Onassis. Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Sophia Loren, la princesa Diana, Julia Roberts y Gwyneth Paltrow confiaron en su talento. Además, seis actrices subieron al escenario de los Oscar vestidas por él.

Retirado desde 2008, su legado continuó vivo bajo nuevas direcciones creativas. La cámara ardiente se instalará en la Piazza Mignanelli y las exequias se celebrarán el 23 de enero en Roma.
Más que un diseñador, Valentino fue un creador de belleza atemporal. Su nombre está destinado a permanecer para siempre.