Después de un tiempo volvemos con El Tabarete en plena época electoral, tiempos de guerra de todos contra todos, donde los políticos se tiran en los medios y los votantes se pelean en las redes sociales. Y es que son fechas bien calientitas en que la intolerancia nos sale a flor de piel, y todo … Leer más
Después de un tiempo volvemos con El Tabarete en plena época electoral, tiempos de guerra de todos contra todos, donde los políticos se tiran en los medios y los votantes se pelean en las redes sociales.
Y es que son fechas bien calientitas en que la intolerancia nos sale a flor de piel, y todo aquel que piense diferente a nosotros, se vuelve un pendejo e ignorante.
Mientras nosotros tiramos nuestros rollos mareadores desde la comodidad del sillón o desde la silla medio rota en la oficina, los candidatos que defendemos casi casi a piedras y palos, hacen labores de convencimiento con giras que abarcan hasta cinco ciudades en un día y ni en el mundo nos hacen.
Por supuesto que tienen gente que monitorea las reacciones en las redes sociales, y se han de sentir como pavos reales al saber que hay gente que los defiende, pero hasta ahí, a ellos solo les importa seguir levantando en las encuestas sobre las preferencias del voto.
Esta era digital nos ha traído foros muy poblados donde todos opinan y todos creen tener la razón, el que piense lo contrario no es de clan y hay que cagarle la publicación.
El Facebook se convirtió en una gran cantina con borrachos opinando de todo, donde se arma la bronca gruesa y se convierte en un coliseo; los amigos dejan de serlo solo porque uno votará por el “enemigo del país” y el otro votará por “El Mesías” y hasta a la familia se le dan desconocidas.
Aunque los candidatos han hecho un llamado a la serenidad y la unidad, a la banda virtual le vale queso y llevan sus banderas de Frente, Morenos y Tricolores hasta las últimas consecuencias.
En estos días me tocó ver a dos tipos de cierto municipio al norte de estado mágico musical llamado Zacatecas, que se amenazaron hasta con llegar a los golpes.
Quién sabe si hubo pelea, pero esto nos habla de los extremos de las pasiones electorales donde después del proceso nos vuelve a valer quequi la política, y ya ni amistades tenemos por andarle jugando al politiquero.
Así es esto, nosotros no sabemos mucho pero tampoco poco, así que nos leemos en el próximo Tabarete con más y más choro mareador.
Imagen Zacatecas – Alejandro Castañeda