ZACATECAS.- José Luis Becerra Bramasco es un orgulloso zacatecano que se abrió paso en el mundo del baile flamenco gracias a su talento y a la pasión que pone en cada uno de sus pasos. Becerra Bramasco creció con un aprendizaje y una cultura muy apegada a la tauromaquia y por ello es que su … Leer más
ZACATECAS.- José Luis Becerra Bramasco es un orgulloso zacatecano que se abrió paso en el mundo del baile flamenco gracias a su talento y a la pasión que pone en cada uno de sus pasos.
Becerra Bramasco creció con un aprendizaje y una cultura muy apegada a la tauromaquia y por ello es que su vida tuvo contacto con el género español; la música y el baile siempre estaban presentes en su hogar.
“El flamenco para mí es una forma de vida, es una herramienta con la que puedo comunicarme y con la que puedo identificarme, lejos de ser un arte prestado”, destacó.
Este baile fue nombrado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO en el año 2010.
La trayectoria del joven inició hace casi 15 años y perteneció a grupos locales como Tasarba, y a los diversos talleres que se impartían en la Casa Municipal de Cultura de Zacatecas, además asistió a cursos privados junto a su hermana Cecilia Becerra.
Después continuó con su profesionalización en la ciudad de Aguascalientes durante 4 años y en San Francisco Dance Center, así como en España.
Becerra Bramasco radica en la Ciudad de México desde hace 6 años y trabaja con la mayoría de las compañías más importantes dedicadas a esta disciplina, como Mario Antonio Lamurris, la Escuela Nacional de Danza Nellie Gloria Campobello, y con profesionales como Marian Luevano y Ricardo Rubio, entre otros.
“El flamenco es un arte rico por medio del baile y la música, hay cosas que no se pueden expresar por el lamento, la alegría o la simple paradoja de sufrir o disfrutar ese sufrimiento, el mexicano se identifica con esa corriente andalucía, sabemos reírnos de lo malo”, subrayó.
Dentro de los foros más importantes pisados por el zacatecano están el Lunario del Auditorio Nacional, el Palacio de Bellas Artes con una ópera, la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM, y algunos más a lo largo de la República.
“Yo vivo del flamenco, de dar clases, de aprender y respirar la música y los pasos en el escenario, es una vida de la que no podría desprenderme”, añadió.
Para el profesional del flamenco el panorama en el país se ha centralizado en la Ciudad de México y todo el acercamiento real y la tradición flamenca que surgió en la post guerra en España, ha migrado a dicho lugar.
Sin embargo, se siente orgulloso de que los festivales nacionales crezcan en los demás estados con festivales de gran calidad como los de Alburquerque, Nueva York e incluso España. Para él lo esencial en un buen bailador de flamenco es la constancia y darle un lugar importante en la vida de quien lo practica.
“Hay que escuchar mucha música, leer mucho acerca de la cultura y empaparse con la cultura, es un verdadero compromiso que se adapta a la vida”.
Becerra Bramasco se presentará del 28 al 31 de julio en Tijuana, Baja California en el que compartirá el escenario con una de las más importantes bailarinas de flamenco, Mercedes Amaya La Winy.
Imagen Zacatecas – Anahí Encina