

Asado de bodas: sabor, historia y tradición en la mesa zacatecana | Foto: Cortesía.
Dicen que el origen de este platillo se remonta por allá en la Revolución Mexicana
ZACATECAS.— Si hay un platillo que representa la tradición, la celebración y el sabor del norte de México, ese es el asado de bodas, una receta emblemática que forma parte de los grandes festejos y reuniones familiares.
Este platillo típico mexicano, profundamente arraigado en la cultura de estados como Zacatecas, se ha convertido en uno de los favoritos cuando las familias “se ponen de manteles largos” y buscan ofrecer un banquete digno de ocasiones especiales.
Presente en bodas, fiestas patronales y celebraciones comunitarias, el asado de bodas es, como su nombre lo indica, un elemento infaltable en compromisos matrimoniales, especialmente en el norte del país.

Se trata de un guiso de carne de cerdo en una salsa agridulce, similar a un mole, que suele acompañarse con arroz y otros platillos tradicionales, consolidándose como uno de los consentidos en la mesa.
El asado de bodas es, en esencia, un estofado, donde la carne —generalmente pierna o lomo de cerdo— se cocina a fuego lento para lograr una textura suave y concentrar los sabores.
La salsa que lo caracteriza está elaborada con una mezcla de chiles secos, entre los que destacan el rojo, pasilla y morita, además de ingredientes clave como chocolate, cáscara de naranja, ajo, laurel y diversas especias.
Esta combinación da como resultado un platillo de sabor equilibrado entre lo dulce y lo picante, con una textura aterciopelada que resalta el sabor del cerdo, previamente sellado para intensificar su jugosidad.

Aunque existen diversas versiones sobre su origen, una de las más populares lo sitúa en tiempos de la Revolución Mexicana, cuando el general Francisco Villa habría solicitado un guiso de cerdo con chile durante su paso por el ejido Morelos, en Zacatecas.
Según esta versión, el platillo fue tan bien recibido que comenzó a replicarse en celebraciones, consolidándose como una tradición culinaria en el norte del país.

En la actualidad, el asado de bodas no solo se sirve en enlaces matrimoniales, donde simboliza la unión y el respeto entre familias, sino también en todo tipo de celebraciones e incluso como parte de la gastronomía cotidiana.
Aunque es considerado un platillo representativo de Zacatecas, también es común en estados como Durango, Coahuila, Sonora, Sinaloa y San Luis Potosí, donde cada región le imprime su propio toque.
Así, este platillo no solo conquista por su sabor, sino por su historia, tradición y significado cultural, manteniéndose como uno de los grandes orgullos de la cocina mexicana.