Las dispersas referencias históricas que por fortuna se han rescatado unas cuantas, nos han permitido saber de algunos hechos ocurridos, según las citas, en esta minera ciudad en distintas épocas. En tiempos presentes uno de ellos acapara la atención de los habitantes y visitantes a la población. Se relaciona al rescate de la Torre de … Leer más
Las dispersas referencias históricas que por fortuna se han rescatado unas cuantas, nos han permitido saber de algunos hechos ocurridos, según las citas, en esta minera ciudad en distintas épocas.
En tiempos presentes uno de ellos acapara la atención de los habitantes y visitantes a la población. Se relaciona al rescate de la Torre de la Purificación.
Las acciones que se emprendieron en la torre desde el año pasado, abarcan todo el historial del templo, las primeras encaminadas totalmente al rescate, desde luego la reposición de la piedra cantera que el tiempo ha venido deteriorando.
Esta emblemática torre, independiente a su función como campanario, ha sido testigo fiel del transcurrir del tiempo y de innumerables acontecimientos ocurridos en esta localidad. Por ejemplo: el establecimiento del primer cabildo en 1737 con la apertura de la Casa Consistorial.
En otro orden y en ese mismo año la epidemia de Matlazahuatl que causó una alta mortalidad en la población indígena. En 1750 una temible hambruna diezmó a la población. Ocho años después realizaron los diversos eventos con motivo de que se designara como Patrona de México a la virgen de Guadalupe.
La torre del templo parroquial atestiguó la construcción de los portales de Lizaola en el año de 1761.
Esta obra se convirtió en el primer centro comercial y de abastos de la ciudad. En el año de 1764 se registró un sismo de cierta intensidad que causó daños materiales en diversas construcciones; no se reporta daño alguno en la torre.
El campanario también fue testigo de la presencia en 1766 de un ilustre clérigo, de fray Antonio alcalde del Sagrado Orden de Predicadores, incluso de la expulsión de jesuitas en el año de 1767.
La torre de más de 27 metros de altura y sus tres niveles por más de 350 años ha soportado las variantes inclemencias del tiempo y ha resistido todos los embates naturales.
El siglo 20 no fue nada bueno para la imponente y majestuosa torre, principalmente en tiempos de la revolución.
El primer nivel registra cientos de impactos de proyectil de arma de fuego de diferentes calibres, hecho ocurrido en el año de 1913 cuando las fuerzas de Pánfilo Natera se enfrentaron a J. Natividad del Toro, quien junto a varios de sus oficiales se parapetó en el campanario.
El jefe de la acordada se suicidó en el primer nivel; el resto de sus oficiales desalojaron el campanario al no soportar la quema de chile seco, fueron fusilados en el atrio.
Esta añosa torre también ha sido escalada por el hombre mosca, un sujeto de baja estatura y de complexión delgada que vivía por el rumbo de la encantada en la capital del estado.
Otros malabaristas cruzaban el vacío caminando sobre un cable de acero de la torre a una construcción cerca a la antigua casa consistorial.
La torre se incluía en el proyecto restaurador del templo parroquial, al no incluirse quedó pendiente. Años recientes se desaprendieron pedruscos que por fortuna no causaron ningún daño a quienes se apostaban en el atrio. El año pasado se tomó la determinación de reponer las piezas dañadas y para ello se contrata a especialistas.
Los trabajos se han realizado de acuerdo a un proyecto aprobado por las instancias obligadas al rescate y restauración de inmuebles catalogados como patrimonio histórico y cultural del pueblo.
Las diversas acciones son observadas con escepticismo e interés por la comunidad. Las obras están por terminar.
Un suceso que ameritó atención sin paralelo se relaciona al nicho vacío. Así es. Los nichos localizados en las esquinas de cada nivel eran ocupados por las esculturas de cantera y representaban a los 12 apóstoles.
Sin embargo, uno de ellos no está ocupado. Al trascender lo anterior de inmediato brotaron versiones de toda índole. Se escuchaban que en algún tiempo se cayó y se destruyó. No existe ningún reporte de credibilidad.
Se hablaba entre otras cosas que los sismos habían provocado su caída desde su nicho en el tercer nivel cara noreste. Además se anotaba que en los arcos había separación de bloques por la vibración o balanceo de la torre. No se ha comprobado nada en absoluto.
Otra de las versiones del misterio de la torre es que el nicho vacío correspondería a judas Iscariote, el doceavo apóstol y del cual la historia lo tiene en otro capítulo relacionado a la traición cometida en contra de Jesús que terminaría crucificado.
Para terminar los restauradores de las esculturas son: Miriam Jazmín Pineda Bravo, Jessica Sánchez Tobías, Daniel Pedroza Guerrero, Josué Israel Moreno Fraga, Sandra Lucia Pereza Rellano y Manuel Iván Cid, los cantareros: Bryan Jiménez, Manuel y Miguel Alfaro; Hugo Chavarría, Jesús Arreola, José Manuel Buendía, Romualdo Hernández y Julio Mejía.
Imagen Zacatecas – Redacción