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Celebran la última corrida de feria

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corrida de toros
Fermín Rivera se llevó los "Olés" más sinceros del serial taurino. Foto: Ángel Thiago.

ZACATECAS.- Amigos, se cerró el serial taurino 2019 con la última corrida de feria, en tarde muy agradable y soleada y en un ambiente de mucha expectación se registró poco menos de media plaza.

Toros, pero señores toros de Don José Julián Llaguno al cuidado y manejo de su sucesor Don José Miguel Llaguno Gurza que fueron bravos y de buen estilo y que provocaron las delicias, la emoción, el respeto y la satisfacción de los que tuvimos el gusto y el privilegio de ver una señora corrida de toros, preciosos de lámina, los hubo negros y coloraos, musculares, bien cortados. Finos toros, pues…

Abrió plaza Fermín Rivera, de champagne y oro con cabos negros para enfrentar a Cocinero y Amigo de números 42 y 48 respectivamente y de los que los 563 y 502 kilos con los que fueron anunciados, bien puestos (pueque fueran más). Todo enhiesto, a veces un poco tieso intentó con la capa los lances y los remates que un torero con los que creemos que éste torero dimensiona su labor artística, serios los toros y serios los toreros y en sus faenas de muleta, sobre todo el del primero se escucharon los olés más sinceros de todo el serial taurino, ya que ante la caradura de sus enemigos, la plaza fue un recinto de respeto y de silencio expectante a lo que pasaba en el ruedo.

Aunque hay que decir, no acabó de comprender ni el carácter ni el estilo de su lote y, aunque malogró con la espada su labor en ambos casos, palmas muy cariñosas y respetuosas del público, rubricaron su actuación.

Arturo Saldívar ataviado de negro y plata, tuvo en su lote a Primo y Quicho de números 31 y 37 y de 487 y 501 kilos respectivamente, y hemos de decir que es una pena que el encaste Llaguno no haya sido comprendido por éste joven diestro que muchas cualidades tiene, ni duda cabe, pero que equivocó su planteamiento técnico a grado tal que su labor fue desvirtuándose, hasta ser insípida, incolora y de plano se perdió ante los bureles de Don José Miguel, que evidenciaron las debilidades estructurales de la tauromaquia de éste diestro Hidrojalisciense y como con la toledana, anduvo por la calle de la amargura, fue avisado y se retiró ante el silencio del público.

Corrida de toros
Arturo Saldívar lidió a Primo y a Quicho, dos toros de media tonelada cada uno. Foto: Ángel Thiago.

Se presentaba Leo Valadez de blanco y plata, ante la afición de cantera y plata para lidiar a Tito y Vico de números 1 y 7 y de 511 y 508 kilos respectivamente, en los que el claroscuro ha Sido la constante. En lo claro, unas inmensas ganas de agradar, un ánimo de competencia encendido, valor sereno que se nota a leguas y un algo que no se vé pero, que de inmediato se siente, en sus formas y maneras de interpretar el toreo.

Con el capote, banderillas y muleta, dispuesto a todo sin caer en la vulgaridad, ha caído absolutamente de pie ante la afición zacatecana, que le ha aplaudido todo y le ha agradecido todo. El problema fue el lado oscuro, ya que éste jovencísimo diestro, al estar acostumbrado a la mancedumbre generalizada de los toros que regularmente lidia en nuestro país, al enfrentar la bravura y casta Llaguno, también equivocó su planteamiento y su prometedor, rejuvenecedor y atractivo toreo, se diluyeron frente a los bureles que les pidieron el carnet a él y a sus alternantes. Y como para variar, también anduviera perdido con la espada, lo que pudiera haber sido un triunfo con corte de apéndice, terminó en ovaciones a su labor, sobretodo al retirarse de la plaza al terminar la corrida.

corrida de toros
Leo Valadez se presentó en blanco y plata ante la afición de la Fenaza 2019. Foto: Ángel Thiago.

Por lo demás la misma pachanga en los tendidos con los vendedores a ciencia y paciencia de la autoridad, que ya sabemos que es inexistente, o mejor dicho, un mal adorno.

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