NUEVA YORK, NY.- Dos juegos divisionales, en el Este de cada conferencia, se destacan en la segunda semana de la NFL, además de una reedición del duelo por el campeonato de la Nacional en enero pasado entre Halcones Marinos y Empacadores. Si bien es temprano en la carrera, estos encuentros pueden ser vitales cuando la … Leer más
NUEVA YORK, NY.- Dos juegos divisionales, en el Este de cada conferencia, se destacan en la segunda semana de la NFL, además de una reedición del duelo por el campeonato de la Nacional en enero pasado entre Halcones Marinos y Empacadores.
Si bien es temprano en la carrera, estos encuentros pueden ser vitales cuando la disputa por los primeros lugares de cada sector es cerrada.
Hace unos meses parecía que los Empacadores iban en camino de una nueva aparición en el Súper Tazón hasta que los Halcones Marinos remontaron en el último periodo, ayudados por dos errores garrafales de los equipos especiales de Green Bay que llevaron al cese del entrenador de ese departamento, Shawn Slocum.
Ahora, los Empacadores, que revalidaron su condición de favoritos al título de la NFL con un triunfo contundente en Chicago, se enfrentan a un equipo de Seattle que no sólo perdió ante los Rams sino que lució lejos de aquel cuadro dominante de años anteriores.
Por principio, la defensa de los Halcones Marinos permitieron 276 yardas por pase a un ataque comandado por Nick Foles que no contaba con sus mejores receptores.
Ahora tendrán enfrente a Rodgers, que pasó para discretas 189 yardas contra los Osos, pero más preocupante es que el receptor James Jones, recontratado tras la lesión de Jordy Nelson, logró dos touchdowns y se mostró como un gran complemento a Randall Cobb.
Por si fuera poco, Seattle no ha resuelto su disputa con el safety Kam Chancellor, el mejor de su posición y líder de la secundaria, una de las fortalezas del equipo, que se vio rebasada en varias ocasiones ante San Luis.
Patriotas enfrentan a Bills
En su primer partido con Rex Ryan en el mando los Bills lucieron como su dueño esperaba: fuertes a la defensa, con un pasador discreto que no comete errores cuando lanza y consume tiempo por tierra.
Por su parte, los Patriots enseñaron que su nivel no bajó luego de que ganaran su cuarto campeonato de Súper Bowl en 15 años.
Los Steelers no fueron rival y Tom Brady logró cuatro touchdowns por pase.
Imagen Zacatecas – AP