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Zacatecanos sufren por secuelas del Covid-19 hasta por meses

La pérdida del olfato, la voz ronca y el cansancio físico son algunas de las secuelas.
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Los pacientes compartieron su testimonio. | Foto: Miguel Alvarado.

ZACATECAS.- Joaquín continúa sin recuperar el sentido del gusto; Mariana quedó con una voz ronca y Osvaldo no tiene el mismo rendimiento deportivo. Todos ellos superaron el coronavirus hace más de cuatro meses.

Dichos pacientes, los cuales tienen edades entre los 20 y 31 años, compartieron su testimonio a Imagen sobre las secuelas que aún son latentes luego de recuperarse del SARS-CoV-2.

Sin gusto y olfato

La pérdida del gusto y del olfato en Joaquín fueron los síntomas más palpables de la enfermedad. Explicó que  solo una tarde tuvo temperatura, y de ahí en adelante, no hubo algo más.

Joaquín comentó que se contagió de manera comunitaria; es decir, que, no supo en dónde ni cuándo, pues un día solo presentó dichas sintomatologías.

“No fui al doctor, no me checaron, no me medicaron, de inmediato supe que me había contagiado; además, luego resultaron otros compañeros que sí se hicieron la prueba”, detalló.

Comentó que su contagio pudo darse en su trabajo o en cualquier otro lugar. Tampoco sabía si él contagio a los suyos o viceversa, pero solo se aisló el tiempo estimado.

Posteriormente se hizo una prueba rápida y confirmó que ya lo había superado; creyó que ya había pasado todo.

“Paso el mes, mes y medio y seguía sin tener ambos sentidos en su totalidad”, narró.

Por ello decidió acudir a un médico, ahí le explicaron que tal vez tardaría un poco más en recuperar los sentidos, pero le aseguraron que ya no estaba contagiado.

Destacó que el olfato ya regresó, pero el gusto solo está presente de manera tenue, por lo que ya se acostumbró a vivir así.

La voz ronca

Otro caso es el de Mariana, quien sí tuvo síntomas más severos pues la enfermedad no le permitió pararse de la cama en una semana y media.

“Fue como tener tres gripes súper fuertes. Había días en que me desvanecía, pero tampoco me tuvieron que internar”, señaló.

Por su parte, comentó que sí recibió medicamentos; sintió que tarde o temprano la hospitalizarían. Incluso, narró que después de 14 días, los propios doctores no querían darle el alta ya que les preocupaba que no mejorara.

“Tenía la voz más ronca que nunca, ni enferma estuve así de ronca y se supone que ya me había recuperado”, detalló.

Sin embargo, por su trabajo le dieron el alta médica “pero no convencidos”, explicó.

Aunque le dieron la indicación de que ante cualquier malestar regresara al médico, ya no presentó dolencias o complicaciones, pero la voz ronca es algo que aún presenta.

“No es algo que duele, pero si me siento más cansada al hablar o al cantar, porque soy maestra de guardería y básicamente ocupo mi voz para todo, pero ya es mucho de estar así”, dijo.

Severas afectaciones físicas

Finalmente está el caso de Osvaldo, quien siempre tuvo una vida activa y sana a su consideración. Aunque durante la enfermedad no presentó sintomatologías de gravedad, el cansancio y la presencia del sueño fueron constantes; sin embargo, lo asoció a estar contagiado.

Una vez que le dieron el alta y comenzó a recuperar su rutina, se percató que el cansancio no desaparecía.

Pasaron ya cuatro meses y se vio obligado a disminuir el ejercicio y la actividad física a la que estaba acostumbrado.

“Trabajar y entrenar, trabajar y entrenar, esa era mi rutina y parte de mi trabajo es entrenar a jóvenes, imagínate el golpe”, lamentó.

Compartió que acudió con un médico y tiene todo en orden, pero le comentaron que posiblemente no recupere el rendimiento físico al que estaba acostumbrado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), alertó que superar la enfermedad no exime de los peligros en los pacientes y que, cada vez se conocen más secuelas derivadas de la enfermedad.

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