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25 de mayo

25 de mayo

Sufre Marina la desaparición de su hija Edith Marimar desde hace 8 años

Edith Marimar García Torres fue reina de la feria regional de la comunidad de Tacoaleche, tenía 18 años cuando desapareció.
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Edith Marimar García Torres, oven desaparecida en 2014 en Tacoaleche, Zacatecas.

Desde que Edith Marimar no está en casa, los festejos del Día de las Madres en donde ella cantaba con sus hermanos han dejado de existir, para volverse en una fecha en la que Marina solo anhela abrazar y besar a su hija.

“En esa fecha les gustaba cantar juntos, tenían sus pistas, pero todo eso se acabó, se acabó la alegría; porque somos gente muy unida, siempre reíamos y estábamos juntos, todos contentos”, dice Marina.

El dolor más grande

El dolor más grande que puede sentir un padre es la incertidumbre de no saber cómo están sus hijos, un sentimiento que Marina tiene desde hace 8 años, desde esa tarde del 4 de agosto de 2014 en que Edith salió de casa y no se volvió a saber de su paradero.

Edith Marimar García Torres fue reina de la feria regional de la comunidad de Tacoaleche, tenía 18 años y estudiaba preparatoria en la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Los hechos

Ese día salió a la tienda, la cual se encontraba a unos pasos de distancia de su hogar, sin embargo, pasaron las horas y no regresaba, y sus familiares no podían comunicarse a su teléfono celular.

Fue un lunes recuerda Marina, y se tenía planeado organizar una comida debido a que los visitaba una de sus hermanas que vive en Estados Unidos.

A 8 años de su desaparición el 4 de agosto de 2014, no se tienen avances de su caso.

Al inició, incluso se sugirió que Marina había desaparecido a su hija, sus hijas recibieron amenazas y se les dijo que no avanzaba el proceso por falta de gasolina.

Testigos de piedra

El pasado mes de noviembre se le solicitó por parte de autoridades de la fiscalía que les proporcionará información para retomar nuevamente el caso, aunque dice estar segura de que no pasará nada.

Pues a pesar de que las autoridades judiciales tienen conocimiento de dónde buscar y en dónde están los responsables, no hay voluntad para hacerlo. Y la familia, al no tener una autoridad no pueden hacer justicia.

Lamenta no saber qué fue de su hija, si está viva o muerta, y cuando sale a la calle se le parte el corazón al ver jovencitas sonreír, como debería hacerlo Edith. “Para mi familia, para mi esposo es mucho sufrimiento”, menciona.

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