Regresan a sus casas por lo que les queda

Son 18 comunidades que han tenido de abandonar sus hogares ante la batalla del crimen organizado.

El Ejército y la Guardia Nacional se han encargado de cuidar a los pobladores en su regreso y retorno. | Fotos: Documental23.

JEREZ.- En lo que podría considerarse un éxodo masivo de proporciones inimaginables, miles de pobladores de 18 comunidades del municipio, han tenido de abandonar sus hogares ante la cruenta batalla en la que los dos cárteles más poderosos del país se disputan el territorio.

A esta situación se enfrentan también municipios como Valparaíso, Tepetongo y Monte Escobedo.

Aunque podría pensarse que ante la vorágine de la vida urbana con todas sus vicisitudes y afanes diarios, la vida en el campo se presenta como el refugio ante la urbanidad que en su tumulto parece no descansar.

Sin embargo, este pensamiento parece desvanecerse al ver con asombro la desolación de la vida rural a la que los carteles la han sometido al ocupar aquellas tierras y convertirlas en zonas de guerra.

Comunidades que entre la majestuosidad y belleza de la sierra se escondían en una afable calma y un clima favorable para su rústica vida diaria, han tenido que asimilar que ahora tienen que abandonar el terruño donde nacieron, crecieron y donde esperaban terminar sus días.

Hace un año de manera inesperada tuvieron que salir y ahora, vuelven sólo para recoger lo que aún sirve, pues los delincuentes han convertido sus hogares en completos muladares.

El Ejército y la Guardia Nacional se han encargado de cuidar a los pobladores en su regreso y retorno.

A veces apoyados por un helicóptero que desde el aire vigila, aunque sin poder dar con los delincuentes que en las cimas de los cerros se esconden, mientras el pueblo es ocupado por sus dueños por espacio de algunas horas.

La orden es regresar antes del anochecer, sería un acto suicida transitar de noche por aquellas carreteras que ahora sirven solo a los cárteles en su brutal empeño en ser dueños de esas rutas.

Ignora Federación a manifestantes

Con la visita a la Ciudad de México, de las y los jerezanos que han sido desplazados por la presencia del crimen organizado en sus comunidades, únicamente se logró atención por parte de la oficina de Atención Ciudadana del Gobierno federal.

En esta instancia la atención fue breve y solo se les pidió expresar la problemática con Verónica Díaz, encargada de los programas de bienestar.

La única atención que se dio por parte de algunos diputados federales zacatecanos como: Miguel Varela, Miguel Torres, Noemí Luna, así como de Rubén Moreira y Luis Espinoza Cházaro.

Sin embargo, del Gobierno Federal además de Atención Ciudadana, se buscaba la reunión con distintos funcionarios, lo que no sucedió.

Prometen estrategia para que regresen

Tras el regreso al estado, los delegados de las comunidades afectadas de Jerez, se reunieron el pasado sábado con David Monreal Ávila y los integrantes de la Mesa Estatal de Construcción de Paz y Seguridad.

En el encuentro, el mandatario aseveró que se trata de un problema añejo y al que “estamos decididos a poner solución”.

Por ello, luego de escuchar sus inquietudes y exigencias, los integrantes de la Mesa Estatal de Construcción de Paz y Seguridad plantearon implementar una estrategia integral en coordinación de los tres órdenes de gobierno para que las familias puedan regresar a sus hogares con tranquilidad.

Ante los representantes comunitarios, se expresó solidaridad con las familias que tuvieron que abandonar su hogar y su patrimonio para salvaguardar su integridad y se enfatizó que las instituciones que conforman la Mesa de Construcción de Paz y Seguridad trabajan para devolver la tranquilidad y la cotidianeidad en los territorios afectados.

Asimismo, las autoridades pidieron que las acciones se realicen de manera institucional entre ellos y los pobladores de dichas comunidades, sin intermediarios.

Los saldos del éxodo

Las comunidades afectadas por los desplazamientos forzosos conforman una de las zonas frutícolas del estado.

En esta existen alrededor de 3 mil hectáreas de durazno y manzana que, en épocas de paz, representan una fuente de ingreso para miles de jerezanos que laboran en su producción.

Debido al éxodo que ha enfrentado la región, las familias han sufrido cuantiosas y millonarias pérdidas debido que no pueden acudir a dar atención a sus parcelas.

Otra pérdida significativa ha sido la muerte o venta barata de sus reses y ovejas, ya que, o bien se les murieron de hambre o tuvieron que venderlas a precios pírricos por el deterioro y la prisa ante la imposibilidad de cuidarlos.

No obstante, estas no han sido las únicas pérdidas, las familias también han enfrentado el robo de tractores, camionetas e implementos agrícolas, así como el destrozo de sus viviendas, de sus hogares.

Los colonos de las comunidades afectadas son los de El Cargadero, Parral de las Huertas, Guadalupe Victoria, Ordóñez, Juana González, Villahermosa, Palmas altas, Sarabia, Los Olvera, Ermita de los Murillo, Ermita de los Correa, La Ordeña, Plan de Carrillo, Briceño, Sauz de los García de Arriba, Sauz de los García de abajo, Miguel Hidalgo, Monte de los García y Cieneguitas de Fernández.