Sunday 22 de January de 2017

​Juventud marchita

Juan Carlos Ramos León      15 Jan 2017 20:36:39


En un viaje corto que realicé recientemente tuve que pasar por una caseta de cobro que se encontraba tomada. Debo confesar que, contrario al pensamiento popular, no me sentí muy feliz de haber tenido que brincármela sin pagar, no es mi costumbre tomar lo que no es mío ni recibir un servicio sin enterar la justa contraprestación. Pero en sí lo que atrajo mi atención y me produjo el mayor malestar fue el hecho de percatarme de que quienes tenían tomada la caseta eran un grupo bastante numeroso de jóvenes.
 
No gritaban consignas. No pedían cooperación para causa alguna. No llevaban pancartas de “no al gasolinazo”. Sencillamente su función era encontrarse ahí impidiendo que el personal de la caseta de cobro realizara sus funciones. Sobra decir que se trataba de jóvenes de escasos recursos. Y no es difícil sacar conclusiones al respecto y determinar que fueron colocados ahí con un fin político, manipulados por alguien cuya única motivación consiste en “divide y vencerás” o “haz leña del árbol caído”.
 
Desafortunadamente, en nuestro país esto es una práctica común. Corromper y pervertir a los más débiles e inocentes para obtener poder o riqueza. En poco se diferencia esta abominación a la trata de personas.
 
Los jóvenes. La verdadera alma de nuestra sociedad; el corazón todavía palpitante de un cuerpo envejecido por tantos problemas sociales; los que son promesa de desarrollo; los que nos enriquecen con su siempre entusiasta actitud de “todo se puede”; los que nos han dado tantos ejemplos con sus logros académicos, deportivos y culturales, utilizados como carne de cañón para una causa amorfa y carente de significado.
 
No puedo resignarme a pensar en una juventud marchita, en quienes van en franca decadencia no apenas comenzando a florecer en esplendor. Y yo no estoy dispuesto a permitirlo y quisiera hacer un llamado a quien comparta este sentimiento de frustración para que no se muestre indiferente y no tolere ni promueva estas bajezas. Los jóvenes tienen que vivir con un sentido, alimentarse de una fuente de inspiración para activar las maravillas que habitan dentro de ellos y que, bien encaminadas, pueden ser generadoras del cambio social que tanto requerimos.







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Juan Carlos Ramos León
Ciudadano de a pie representa la aspiración de una persona que levanta la mano de entre la multitud para expresar su punto de vista ante la opinión pública. Juan Carlos Ramos León es Licenciado en Administración de Empresas por el Tec de Monterrey Campus Zacatecas y Maestro en Alta Dirección por la Universidad Anáhuac. Es Ciudadano de a Pie.
soyciudadanodeapie@gmail.com
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