AMLO y Narro: dos caídas - Imagen Zacatecas

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AMLO y Narro: dos caídas

AMLO y Narro: dos caídas

Simitrio Quezada

   |  28 enero, 2021

Simitrio Quezada.

La coherencia debe ser rasgo cotidiano, especialmente en quienes se desgañitan proclamando que quieren servir a los demás y ésa es su mayor aspiración. Este domingo, el presidente de Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, informó vía Twitter haber contraído Covid-19. Muchos de sus malquerientes reavivaron inquina: ha andado sin cubrebocas, falló su “detente”, fue mordaz cuando Peña Nieto enfermó, el virus le viene “como anillo al dedo”… Del árbol caído hicieron astillas hasta lo atroz del extremo: que ya se muera.

Dos grandes reacciones vimos ante este exceso: por un lado, gente prudente recordó a los anti-AMLO que a nadie debe desearse la muerte. No se concibe a antiabortistas pidiendo al cielo un deceso; no a proinclusionistas excluyendo del entorno a otro; no a personas luchadoras sociales viendo al oponente como enemigo, haciendo personal lo público.

La otra reacción fue de algunos adeptos amloístas, cuya defensa alcanzó el otro extremo intolerante: mejor muéranse ustedes, pinches fifís ruines.

Comprendo por qué surgen estas reacciones y cómo los extremos se unen. Llama mi atención, empero, cómo en Zacatecas muchos de los indignados que este domingo 25 exigieron respeto ante la caída de AMLO fueron también quienes, en la misma tarde, difundieron estridente burla ante otro descenso: el literal del senador José Narro, quien al participar en una cabalgata se desplomó con su caballo.

Observo en redes sociales cómo con alevosía, como por consigna, festejaron y aprobaron comentarios tan insensibles como los mismos que reprueban. Que caer con un caballo no es igual que contraer Covid lo sé, como también estoy consciente de que el gozo por un mal individual es incoherente en personas que dicen buscar el bien común.

Frente a quienes ofendidos contraargumenten que tampoco son iguales AMLO y Narro, yo insistiré en el valor elemental de toda persona. Agreguemos la investidura que (guste o no) ambos aludidos ostentan.

Es incoherente pedir respeto para unos y colectar irrespeto para otros. Es incoherente querer mejorar a la nación y al tiempo dañar a compañeros. Es incoherente exigir unidad y al tiempo propiciar división. Es incoherente reunir compasión en la mano derecha y mezquindad, ruindad, en la izquierda.

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