Nuestras horas - Imagen Zacatecas

  |  

El tiempo - Tutiempo.net



Nuestras horas

Nuestras horas

Sigifredo Noriega

   |  23 septiembre, 2020

Sigifredo Noriega Barceló.

La experiencia sanitaria que estamos viviendo nos invita a pensar en el valor y sentido de las horas de la vida. La hora de las personas directamente afectadas, la familia, la Iglesia, la sociedad, la creación, la humanidad… La fe en Dios es puesta a prueba en su campo más sensible: el sufrimiento, la fragilidad, las injusticias. Casi a nadie ha dejado indiferente esta tormenta y las pesadillas que le acompañan.

Las horas del tiempo de la vida son afectadas de diferentes modos. Todo cambia y puede cambiar en un instante y desembocar en efectos imprevisibles, dolorosos, desconcertantes, trágicos. La alarma de los riesgos sigue sonando… en cada hora. El tiempo del virus ha trastocado el sentido de las horas en la organización de la vida en tiempos posmodernos.

Hace días me recomendaron hacerme la prueba Covid y salí positivo. Cuando la enfermedad toca a tu puerta se desata una tormenta categoría cinco en tu interior y a tus alrededores. Qué diferente es ver, sentir y servir desde esta óptica. El proceso de aceptación, asimilación e integración depende de muchas variables. Las horas aparentemente son y parecen iguales para todos, pero la realidad es otra: la vivencia del tiempo tiene grandes dosis de subjetividad. Hay que seguir las indicaciones médicas, buscar y darle sentido a las horas de oscuridad y, con una actitud confiada, ponerle escalones y salas de espera a la esperanza. La fe en el Dios de Jesucristo es decisiva para el creyente.

La palabra del domingo pasado habla con claridad de la hora de Dios y de la ‘hora convenida’ con los trabajadores de la viña. No han faltado voces y visiones religiosas que entienden la pandemia como un castigo de Dios infringido a la humanidad pecadora.

En la parábola aparece con claridad la actitud desconcertante de la bondad de Dios que no anda calculando lo que corresponde a cada uno –con todo y rebajitas-. La respuesta y el compromiso siguen siendo necesarios, pero la recompensa depende siempre de la gratuidad y de la bondad de Dios.

En las horas que vivimos tenemos el reto de pensar, esperar y actuar en positivo, con responsabilidad social y con gratuidad, al estilo de Jesús. Podemos salir mejores seres humanos si aceptamos que la hora de Dios transforme nuestras horas. El Papa Francisco en una de sus últimas catequesis nos enseña que “la respuesta cristiana a la pandemia y a las consecuentes crisis socioeconómicas se basa en el amor de Dios que siempre nos precede”.

Hay muchos buenos síntomas de que la hora de Dios y las nuestras pueden trabajar en equipo. La entrega de tantas familias, la generosidad de muchísimos trabajadores de la salud, la solidaridad, el amor al vecino en las redes de fraternidad… son un signo de que podemos crecer en humanidad venciendo desigualdades e intereses mezquinos. Tenemos esperanza fundada de que otro estilo de vida puede emerger desde el corazón de esta hora.

La hora de Dios es siempre hora de salvación para todos.

Con mi afecto y mi bendición.

 

*Obispo de Zacatecas

Comentarios

Don`t copy text!
Cambiar la configuración de la privacidad