|  

Edición
Impresa

23 de octubre

Imagen Zacatecas edición del 23 de octubre de 2021

Polarización mexicana

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Los cambios políticos y sociales que se han venido concretando durante el ultimo año en nuestro país, sin duda están marcando un parteaguas en nuestra historia, desafortunadamente, no me atrevo a asegurar que sean para bien. Pues, dentro de esa nueva configuración, se está generando, como nunca antes en el México moderno, una gran división política que está polarizando gravemente a la sociedad mexicana.

Más allá de posturas políticas o ideológicas, más allá de las naturales e incluso de las saludables y necesarias diferencias que puedan existir en cualquier sociedad, lo grave es cuando esos disensos sociales son generados y promovidos, casi de manera doctrinal, desde la Presidencia de la República, motivando apasionamientos enfermizos y peligrosos para la democracia de nuestro país.

Puedo entender e incluso celebro las diferencias y oposiciones que puede haber en términos políticos, económicos e ideológicos, sin duda eso debería de promover una mayor participación social, sin embargo, el fenómeno mexicano en torno a esta polarización se sigue caracterizando por mantener una sociedad, sigue que sigue, sin participar activa y directamente en la vida pública del país, hoy la participación social sigue limitada a espacios de opinión y no a definiciones sociales ni gubernamentales que la vinculen con una verdadera transformación.

Las diferentes opiniones de la sociedad se han ido convirtiendo de manera estrepitosa de diferencias saludables a desencuentros intolerantes e irrespetuosos. La ideología política ha quedado superada por el nivel de culto al Presidente. Las posturas se han radicalizado a tal nivel de ser etiquetado por ello, por un lado, se puede ser “fifí”, “conservador”, “mafioso”, “corrupto” y demás calificativos que ha impuesto el mismo presidente para categorizar a sus gobernados. Por otro lado, cualquier postura cercana o totalmente de acuerdo con el actuar presidencial te puede convertir en un “chairo” o “pejista”, todas estas palabras se esgrimen de manera despectiva con tal de diferenciar y separar, no solo ideas o posturas, sino personas.

Esto ha llevado a que los asuntos públicos de gran impacto sean analizados y aceptados en función de la posición en la que se realizan, radicalizando con ello las reacciones en torno a temas tan delicados como las políticas públicas, el presupuesto, la inseguridad y violencia actual, los asilos políticos y ahora hasta las designaciones de funcionarios encargados de velar por los derechos humanos.

La polarización de México está conllevando a que los temas verdaderamente importantes acaben siendo analizados desde el nivel de afinidad hacia el presidente, no importa si esos temas implican desarrollo, mejoras o bienestar o si representan riesgos, peligros o intransigencias. Pues temas tan humanitarios como un asilo político o tan relevantes como el desarrollo económico terminan dividiendo gravemente a una sociedad que lo último que necesitaba era ser dividida.

Don`t copy text!