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La mente y sus emociones

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Gerardo Luna Tumoine.

El mundo actual se basa en un desarrollo material, de poder y placer, hay un marcado deseo de egoísmo demasiado énfasis en mi nación, mi pueblo. Cuando un grupo de personas adopta un punto de vista diferente, con demasiada facilidad los consideramos hostiles y nos referimos a ellos como nuestros enemigos. Sin embargo, en general, los científicos están más preocupados por la humanidad en su conjunto que por este o aquel grupo.

Hoy no se habla mucho sobre la mente y las emociones entre los científicos o las personas religiosas. Y, sin embargo, la mente es sofisticada. Nos permite pensar, meditar y cambiar. Para abordar nuestras emociones, necesitamos una mejor comprensión de la forma en que funciona el sistema de la mente y las emociones. Existe un sentido demasiado fuerte de ‘nosotros’ y ‘ellos’, hay demasiado sentido de “mis amigos” o “mi enemigo”. Pero podemos cambiar eso. Como seres humanos, todos somos iguales, todos tenemos que vivir juntos en este planeta. Tenemos una economía global y dependemos unos de otros.

Cultivar una apreciación de la unidad de la humanidad es sano porque ayuda a sentir que dondequiera que vayamos, quienquiera que nos encontremos es otro ser humano igual que yo. Como seres humanos, todos somos hermanos y hermanas. Pensar en la unidad de todos los seres humanos de este planeta trae paz mental porque no hay lugar para el miedo o la desconfianza. Los problemas que enfrentamos tienen su origen en la idea que tenemos de ‘yo’ y ‘mí’, ‘nosotros’ y ‘ellos’. Dejemos de lado este pensamiento egoísta y pensemos en al menos tratar de ayudar a todos los seres humanos, y si no queremos ayudar, al menos no les hagamos daño.

Nuestras emociones nos crean problemas, necesitamos aprender técnicas para abordarlos. Necesitamos descubrir los antídotos y las formas de cultivarlos si queremos lidiar con nuestras emociones más problemáticas. Progresaremos a medida que crezca nuestra comprensión. La ciencia nos proporciona conocimientos sobre el cuerpo humano y el mundo físico en el que vivimos.

Pero todos queremos encontrar paz y alegría y eso significa que tenemos que cuidar nuestras mentes. Las emociones presentan un problema, pero nuevamente la solución está en la mente. Aunque la ira es muy inquietante, no podemos simplemente desear que desaparezca. Solo podemos lidiar con reconociendo qué la desencadena, qué consecuencias puede traer y cómo la bondad amorosa es un antídoto. Necesitamos adoptar un enfoque en primera persona y aprender a comprender nuestras propias mentes.

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