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20 de septiembre

20 de septiembre

Un quinquenio pateando botes

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Jaime Santoyo Castro.

Esta expresión es utilizada para referirnos a la acción de no atender la solución de algún problema y es aplicable a aquellas personas que, lejos de enfrentar el toro por los cuernos, le sacan la vuelta, esgrimen pretextos, se lo pasan a los subalternos o simplemente lo ignoran esperando que pase el tiempo y venga alguien más a resolverlo.

Hay políticos que así operan y esperan, y al final en lo único que se enfocan es en resolver lo que a ellos les interesa y se exculpan con mentiras y pretextos, presumiendo de honestos y transparentes, como si eso fuera suficiente para cumplir.

No cabe duda que Alejandro Tello como gobernador de Zacatecas resultó ser un magnífico pateador de botes. La Entidad y la población no sólo no mejoraron un ápice, sino que retrocedieron en  prácticamente todos los indicadores.

Representó al PRI en una campaña en la que ofreció un gobierno diferente, sin atreverse a decir si se quería diferenciar de quien lo encumbró de la nada, o si la diferencia consistiría en gobernar sin pasión y sin sentido, como lo vimos con el transcurrir de los días, postergando la solución de las urgencias de los zacatecanos y entregando los bártulos anticipadamente.

La pobreza, el desempleo, la inseguridad, los feminicidios y la desesperación social se incrementaron. Se redujeron las oportunidades para los jóvenes y las mujeres aumentando con ello el éxodo de zacatecanos a otras latitudes.

La ausencia de estrategia propició una elevación de los niveles de violencia y hoy vivimos en el terror en medio de balaceras, homicidios, feminicidios, persecuciones, robos, asaltos, secuestros, amenazas, y colgados en los puentes.

Problemas graves como el del agua que consumimos de ínfima calidad y poca cantidad no  se atendieron. El Issstezac va en franca caída y cinco años no alcanzaron para sancionar a los responsables ni para modificar la ley.  Los ingresos del Estado disminuyeron en términos reales y no hay crecimiento. Pateó a todo y a todos, incluyendo al partido que lo postuló, y así se va dejando los trastes sucios y la casa en ruinas a David, que tendrá que hacer malabares, para atender tantos pendientes. ¡¡Adiós al que se va y suerte al que se queda con los botes!!!

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