Hacia mejor condición de vida - Imagen Zacatecas

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Hacia mejor condición de vida

Hacia mejor condición de vida

Huberto Meléndez Martínez

   |  19 mayo, 2020

Huberto Meléndez Martínez.

Dedicado a Don Laurentino Ramírez de la Paz (QEPD), por su gran apoyo educativo.

Los días del mes de agosto en el medio rural, las diferentes actividades demandan tiempo y dedicación. En las agrícolas la siembra necesita ser liberada de la hierba que va creciendo paralela a los cultivos, las familias que tienen ganado de cabras ven incrementada la producción de leche por ser “la temporada de aguas”, los pastos han madurado lo suficiente para nutrir mejor, la producción de cabrito es benévola, haciendo madrugar a los pastores para realizar la ordeña.

Dos meses antes, Jesús, un adolescente de Tanque de Gallegos, de Mazapil, Zacatecas, junto con otros tres escolares, en una sencilla ceremonia de graduación recibía su certificado de Educación Primaria.

Fue una fecha de gran significado en esa comunidad, porque salir de vacaciones, también representaba que los padres recibían un refuerzo de tiempo completo para que sus hijos ayudaran en las diversas ocupaciones de subsistencia.

Este joven, al siguiente día quedó a cargo del cuidado del ganado de cabras, que constituían el patrimonio familiar.

En esa, como en otras actividades absorbentes del campo, no hay descanso, días festivos ni fines de semana. Se suprime incluso la posibilidad de reposo por alguna gripe adquirida al mojarse con las lluvias de la época. El catarro llega y se va sin mayor atención médica que los cocimientos de hierbas que las madres preparan y les son suministradas antes de dormir.

Días antes del inicio del ciclo escolar, a ese domicilio llegaron don Tino y un profe, para hablar con el papá de Chuy e invitarle a estudiar en la escuela secundaria que recientemente iniciaba su funcionamiento. El señor estuvo atento.

Lo hospedarían por cuenta de alguna familia que también tenía hijos en edad escolar, podrían atender parcialmente la alimentación de su hijo, la colegiatura tenía un costo de 40 pesos mensuales, el fin de semana podría salir y regresar el lunes por la mañana, pues las clases eran por las tardes.

Pensaba que esta escuela estaba a 50 km de terracería, pero era la más cercana. Mientras escuchaba estas propuestas, eventualmente volteaba a ver a su muchacho quien se afanaba en acomodar el ganado en el corral ubicado a un costado de la casa.

Al concluir la disertación, que coincidió con la faena del chico, le llamó y dijo: “está bien, es el mayor y es bueno que estudie en la secundaria. Hijo, ve con tu mamá y dile que te prepare la mochila, te vas con los señores”.

Al parecer ya había sido valorada la situación porque minutos después salió con ropa limpia, sin sombrero y bien peinado, con un veliz en una mano y un legajo de documentos en la otra; recibió un par de billetes del papá, trepándose a la caja de la camioneta, sentándose sin decir palabra.

En este hecho se abría una esperanza. El muchacho ampliaría sus horizontes, proyectando una mejor condición de vida para él y su familia.

*Director de Educación Básica Federalizada
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