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26 de noviembre

26 de noviembre

Carta de navegación mental

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Gerardo Luna Tumoine.

Así como enseñamos a los niños y niñas a mantener una buena higiene física por sus beneficios para la salud, tenemos que enseñarles también a cultivar la higiene emocional, para que puedan hacer frente a las emociones destructivas y encontrar la paz mental. Los bebés, incluso antes de poder hablar, muestran preferencia por los ejemplos de comportamiento útil y rechazan los vídeos en los que alguien es dañino. La naturaleza humana básica es positiva y amable, por tanto, cultivar la calidez de corazón y la compasión es algo que todos podemos hacer.

Si queremos un mundo más pacífico, tenemos que aprender a colaborar. Las nuevas generaciones no deben seguir los patrones de comportamiento anteriores. Las circunstancias, como nuestro mundo interdependiente y globalizado, son ahora diferentes y exigen un nuevo enfoque.

Dividir a las personas en «nosotros» y «ellos» es algo obsoleto, debemos alimentar la positividad. Las emociones positivas son realmente beneficiosas para nosotros mismos y para los demás. Las emociones ordenadas y el sentido de la responsabilidad tienen sin duda un papel importante en la sociedad moderna, en todos los ámbitos.

Hemos de aprender a gestionar nuestras emociones y a mantener la paz interior. Nuestro sistema de educación actual debería incluir el conocimiento sobre cómo lograr la paz mental, debería enseñarnos a vivir adecuadamente, a equilibrar nuestro deseo de bienestar físico con el de bienestar mental.

En la vida siempre nos enfrentamos siempre a dificultades. Si nos permitimos desmoralizarnos, eso es el verdadero fracaso. Creo que siempre podemos utilizar nuestra inteligencia para analizar los contratiempos desde una perspectiva más amplia. Debemos combinar el uso nuestros cerebros humanos con una gran determinación.

La felicidad que nos proporciona la mera comodidad física tiende a ser superficial y fugaz. No logra apaciguar la ansiedad ni el miedo. Mientras que, si tenemos una mente tranquila, esta nos servirá incluso para aliviar el dolor físico, por eso no debemos descuidar los valores internos, pues son los que nos permiten tener una mente serena, clara y en orden los pensamientos.

Para ir en busca de la fuente de la felicidad en nuestro interior, necesitamos un mapa de nuestra mente y de nuestras emociones. Necesitamos aprender a gestionar nuestras emociones, saber cómo contrarrestar las que son negativas y cultivar las que son positivas. Ese es el camino para encontrar la paz interior.

La paz mental y el bienestar físico están estrechamente relacionados. Hace algunos años, un científico de la Universidad de Emory dijo que la ira, el miedo y la sospecha continuos tienden a corroer nuestro sistema inmunológico, por otra parte, la paz mental y la calidez en las emcoiones nos aportan confianza.

 

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