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De mis apuntes
Y los franceses fueron derrotados
Carlos López Gámez 16-07-2016 00:21 hrs

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De ninguna manera hablaremos de la desquiciante disciplina deportiva llamada futbol. Nosotros seguiremos con nuestra encomienda de rescatar páginas sueltas de la historia y narrarles otros hechos y ténganlo por seguro que ninguno de ellos está vinculado con el balompié.

Nuestra columna el día de hoy tratará de ciudadanos fresnillenses que destacaron durante la intervención francesa y que lamentablemente permanecen en el olvido. En esta ocasión abundaremos cuando los franceses fueron derrotados por las armas nacionales.

Y, a pesar de que la historia oficial olvida a nuestros personajes por causas inexplicables, aunque para otros estudiosos sí lo son, en esta ocasión citaremos lo poco que sabemos de aquellos osados y valientes que combatieron y derrotaron el entonces imbatible ejército francés, que pretendía por la fuerza, someterse ante los hambrientos de poder y dinero.

Durante la intervención francesa los fresnillenses, junto a otros compatriotas, realizaron acciones que fueron ejemplares por la forma en que lucharon con denuedo para no caer en manos del yugo extranjero o del traicionero y ambicioso connacional.

Entre ellos estaba José Reyes Cosío, quien naciera en la Hacienda de la Santa Cruz. Su padre fue el señor Antonio Cosío, un ciudadano liberal y masón que se desempeñaba como tenedor de libros de la mencionada hacienda(Isunza).

José Reyes se distinguió en combate registrado en Bernalejo del Partido de Nieves derrotando al cuerpo francés denominado “Cazadores de Vincennes”.

Otros fresnillenses que ofrendaron sus vidas por la patria y que se han extraviado en los laberintos de la historia fueron Tomás de Mendoza y Mateo Salas.

Los dos murieron en el sitio de Puebla, cuando el general Jesús González Ortega la defendía. Mateo Salas fue declarado en su tiempo como Héroe Nacional por la manera en que combatió al ejército invasor hasta caer muerto.

Los dos personajes, para que quede constancia, no fueron olvidados por los historiadores independientes de este Mineral.  El muralista fresnillense Mateo Gallegos Campos, como miembro de AFEHYAC, los inmortaliza al plasmar sus rostros en el Mural donde aparecen otros personajes fresnillenses y que habla de los orígenes del pueblo.

Otro fresnillense que también se enfrentó a los franceses fue el general José Má. Vázquez, como jefe político convocó al Ayuntamiento y al pueblo en general desde uno de los balcones de la Casa Consistorial.

Al dirigirse a los concurrentes les dijo: “Conciudadanos: La Independencia Mexicana que nuestros padres consiguieron a fuerza de grandes y cruentos sacrificios, está a punto de perderse; un coloso enemigo nos amaga con la más injusta de las guerras que aparece en la historia de las naciones. Los Plenipotenciarios del Emperador de los franceses, faltando a los preliminares de La Soledad, que auguraban un arreglo pacífico con las potencias aliadas, ataca nuestra soberanía e independencia, ingiriéndose en nuestra política interior, favoreciendo las siniestras miras de malos mexicanos, a quienes el Supremo Gobierno ha arrojado de nuestro suelo, como perturbadores del orden y la tranquilidad pública”.

La arenga es más extensa, tan sólo extractamos el primer párrafo que compartimos con ustedes.

Jesús González Ortega, nacido en San Mateo, cuando pertenecía al Partido de Fresnillo, se convierte en héroe nacional al vencer al invasor en la batalla del 22 de diciembre de 1860, en las Lomas de Calpulapan.
 El ejército imperialista era comandado por los generales Márquez, Negrete, Ayestán, Cobos y Vélez.

Los franceses perdieron su aureola de imbatibles o el mejor ejército del mundo en la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862.  Las tropas nacionales comandadas por Ignacio Zaragoza, llevando como segundo al mando a González Ortega se cubrieron la gloria.

Rescatamos además una anécdota ligada a aquellos aciagos días cuando Fresnillo estaba en manos del
ejército invasor. Las tropas francesas estaban al mando de los generales Douay y Castagny.  Se refiere cuando los soldados se alimentaban, entre sus comestibles traían a los llamados virotes o bolillos, los lugareños les dieron el nombre de “pan francés”.

Estos panes, algunos endurecidos por el tiempo, para ablandarlos los consumía la tropa mezclándolo con leche, pasas y dulces; los curiosos lugareños le llamaban Capirotada. Sin atreverme a afirmarlo, supongo que algo tiene que ver con los platillos tradicionales relacionados con la cuaresma.

Todo lo anterior comprende tan sólo una breve reseña de personajes y hechos que tienen relación con la intervención francesa y de cómo se involucraron los combativos fresnillenses.  Reconozco que por ahí deben de estar algunas otras páginas sueltas de la historia.