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Cartas desde el exilio
Triunfo de la derecha nacionalista
Miguel G. Ochoa Santos 13-11-2016 20:25 hrs

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Liga Corta




El hecho de que en plena crisis capitalista sea la derecha nacionalista quien atraiga el voto del descontento social, habla muy mal de la socialdemocracia y la izquierda internacionales. Algo están haciendo mal y, por este motivo, los ciudadanos están rechazando una retórica discursiva donde los principios de igualdad y justicia suenan como si fuesen cantos huecos, ilusorios, sin anclaje real.
 
A la socialdemocracia no le alcanza su goteo reformista para enfrentar los desastres dejador por la debacle económica. Se requieren políticas audaces que trasciendan la mala conciencia de la actitud progre. Capitalizando los bancos a costa de arrebatar o de plano dejar sin ingresos a millones de personas, no es una buena acción a favor de aquellos que viven diariamente penurias trágicas.
 
Tampoco es edificante participar en el desmantelamiento de las redes de protección social, a cambio de recibir recursos para los particulares cotos de poder y para los cuantiosos gastos de representación que se chutan diariamente sus dirigentes, como recientemente ha sucedido con el veleidoso PRD en México o el PSOE en España, tan plegados al poder como inútiles para representar la voz de los desamparados.
 
Difícilmente pueden entender el angustioso drama que viven millones de ciudadanos, aquellos que comparten la burbuja del bienestar económico con sus presuntos enemigos neoliberales. Las voces impostadas de pesar y los gestos dramáticos no bastan para convencer a los votantes cabreados que padecen hambre y habitan inconmensurables estados de zozobra, además de soportar la discriminación social que la pobreza arrastra consigo.
 
Los estados aciagos sólo aumentan la impotencia y, por supuesto, el rencor. Por lo general, el instinto de supervivencia personal mandata que la rabia salga de sí y encuentre un canal catártico externo para evitar la autodestrucción. Si la válvula electoral está dispuesta en ese momento y aparecen personajes listillos que puede usar ese descontento monumental a favor de sus propios intereses, las cosas pueden tornarse muy oscuras.
 
Las mentes perezosas llaman a esto populismo.