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Carta al Niño Dios 2016
Sin dinero para los festejos; deben reciclar sus juguetes
Noé Marín 08-12-2016 23:13 hrs

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Liga Corta




La crítica situación económica en el hogar de Alan y Estefanía hizo que su madre decidiera reciclar los juguetes que años atrás les compraron con mucho esfuerzo, pues no tienen dinero para esta Navidad.   

La joven familia Aguilar Acuña vive en una humilde casa de la colonia Toma de Zacatecas en Guadalupe; con grandes esfuerzos han sacado a adelante a sus hijos, pero la suerte no les ha favorecido en los últimos años.   

Los padres, Diana Elizabeth Acuña y Pascual Aguilar, se vieron obligados a buscar la forma de trabajar los dos sin dejar solos a los niños en la casa o pagar una guardería; con sus bajos sueldos solo alcanzan a cubrir los gastos más indispensables.     

Aunado a esto, los Aguilar Acuña decidieron apoyar a Patricia Jacobo y su hija Emily quien, con apenas dos años y medio, necesita de atención médica especializada porque tiene problemas en sus piecitos y camina con dificultad. 

La situación física de Emiliy obliga a Patricia, quien es madre soltera, a trabajar y dejar encargada a su pequeña con los Aguilar Acuña, quienes le brindaron su cariño y ahora la consideran como un integrante más de su hogar.

Pese a la situación económica, Alan, con tres años, es un niño intrépido que se divierte mucho jugando con sus carritos y, aunque ya están notablemente desgastados, “todavía corren mucho”, asegura. Con la ilusión característica de un niño, dijo que necesitará un triciclo para ir al kínder y este año se lo pedirá al Niño Dios.  

Estefanía, una sonriente niña de 6 años, tampoco cree en las cosas imposibles y dijo que quiere ser doctora cuando sea grande. Explicó que este año se portó muy bien en la primaria por lo que le pedirá al Niño Dios una caja registradora de juguete, pues le gusta mucho jugar a que es dueña de un supermercado y estar contando todo lo que compra y vende. 

Su madre sabe que no tienen dinero para comprar los regalos de esta Navidad; les duele ver cómo sus hijos están ilusionados con esta fecha pues no comprenden que “a veces hay que hacer sacrificios, aunque uno no quiera”.