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El Recreo
Simulación a la vista 
J. Luis Medina Lizalde 06-11-2016 20:29 hrs

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La Cámara de Comercio de Canadá envía una carta a Peña Nieto donde se queja de la debilidad del gobierno de Zacatecas por su actuación en el conflicto de la Minera Peñasquito  ubicada en el municipio zacatecano de Mazapil. 
La suspensión forzada de labores se resolvió mediante un pacto forzado por las circunstancias  no sin antes de que la empresa amague con” retirarse” para incentivar la oleada de declaraciones de “preocupados por  los empleos que se perderían”. 
 La queja, suscrita también por Michael Harvey, director de asuntos corporativos de la trasnacional, le brinda la oportunidad retórica de lucirse a Alejandro Tello diciendo que su gobierno no iba a “llegar golpeando zacatecanos” para abrir el centro de trabajo.   
Con mucho,  el tema de nuestros recursos mineros  es el de mayor interés estratégico de los zacatecanos en la medida en que involucra el destino de  una de la más importante riqueza natural  con la que cuenta nuestro suelo  y que puesta al servicio de los intereses colectivos  de los zacatecanos en mucho cambiaría para bien nuestro modo de vivir.
Lamentablemente ni las manos metimos cuando Salinas de Gortari  introdujo el marco jurídico vigente sin que los intereses de los estados mineros pudieran expresarse  en el  Congreso de la Unión ni en  las legislaturas locales  de las entidades involucradas.   
Hacer realidad la esencia del Pacto Federal  es  de gran trascendencia para las partes que lo integran pero para eso necesitamos dejar atrás la debilidad de nuestra clase política local que tanto facilita el desdén con el que somos tratados.  
Desde la aparición de los españoles hasta nuestros días,  es más el tiempo que  Zacatecas  ha vivido bajo  el dominio de oligarquías explotadoras de minerales.
La actividad minera perfila identidades  culturales regionales  en distintos puntos de la geografía nacional y de nuestro estado.  Nuestros centros urbanos  adquirieron el señorío que los distingue gracias a la obra física legada por los ricos mineros de la colonia y el siglo 19, su capacidad remuneradora, hizo que en tiempos de auge sus trabajadores alardearan embriagados por ensueños de bonanza  que pronto cedían el paso a la crónica miseria. 
Con todo y su dominio indiscutido, estas oligarquías de nuestro pasado histórico fueron más generosas con los pueblos asentados en la riqueza que extrajeron  que  las actuales compañías que merced al avance tecnológico han podido llevarse más oro y más plata en lo que va del nuevo milenio que sus antecesores en 400 años.

Ellos en lo suyo 
La soberbia  de los barones del oro es explicable, los gobernantes zacatecanos han sido débiles y complacientes con los gerentes al frente de sus inversiones en el estado.
 Cada vez que los intereses de zacatecanos  son distintos hasta en lo nimio a los de las empresas mineras,    “los negociadores” gubernamentales operan a favor de las mismas.  No sorprende  que  reaccionen si  la inconformidad rebasa lo testimonial y lesiona ganancias forzando  la interrupción de actividades.   
Al inicio de actividades de la sexagésima segunda Legislatura , Golcorp invitó a diputados del PRI, PVEM Y Panal  a visitar Peñasquito. Los asistentes al “tour” regresaron impresionados por lo que vieron (“hasta explosiones nos tocó”)  sin jamás preguntarse  si son  legítimas  las razones por las que se excluyó al resto de las fracciones representadas en el  Congreso local.   

Ese apoyo sí se ve 
Cierto es que el gobernador Tello aún no llega a los niveles de lisonja de sus antecesores y que puso en el debate los compromisos incumplidos de la empresa con  los ejidatarios,  es  de reconocer  que en su reacción a la queja canadiense reivindique la posición de no llegar golpeando zacatecanos al escenario del conflicto.   
Hasta parecería alejarse de actitudes timoratas del pasado  pero  huele a  simulación para abrir camino a lo que más demandan las poderosas empresas mineras que extraen fabulosa riqueza de suelo zacatecano: la  posición de Tello  a favor  de la cancelación del proyecto federal de  declarar 2 millones y medio de hectáreas del  semidesierto zacatecano  reserva de la biósfera, sin socializar la información que nos permita saber lo que al respecto conviene a Zacatecas y haciendo propia  la visión que al respecto mantienen  los grandes inversionistas mineros,  cierto que como legítima parte interesada,  pero no la única.      
A diferencia de las oligarquías mineras del pasado, las actuales tienen efectivo contra peso en las sociedades de dónde son originarias.
Los trabajadores  y ciudadanos canadienses están educados en el respeto a los derechos de los trabajadores y  al medio ambiente,  rechazan que sus empresas  agoten mantos acuíferos y no las “papachan” fiscalmente ¿Por qué no les informamos lo que sucede en  Mazapil  y sus alrededores? Entre pueblos sí nos entendemos.
Nos encontramos el jueves en El Recreo.